Luego que el comportamiento del consumidor durante el año pasado derivó en una caída de las ventas en consumo masivo de 1,4 % en 2014, la situación en el primer cuatrimestre de 2015 parece no revertirse con un retroceso promedio del 1 %. De acuerdo a la CAME, las ventas minoristas interanuales en el mismo período se alzan en un 2 % comparado con un 2014 que vivió en su primer tramo del año los coletazos de la devaluación que fue a precios y que recibió con los brazos abiertos el apalancamiento del financiamiento al consumo promocionado por el gobierno nacional.
Sin embargo, al realizar una ecografía del consumo, se comienzan a ver cambios sustanciales respecto de otros períodos vividos en la actividad minorista por la actual administración pública nacional. Se frena el consumo de bienes durables como automotores y electrodomésticos apalancados en financiamientos de largo plazo y crece el ahorro de corto plazo en pesos y de un año en dólares. En estos dos rubros de bienes durables lo que ha sucedido es que los precios en dólares de los diferentes productos han crecido mucho, frente a un tipo de cambio atrasado que, colocado bajo un dólar ahorro en plazo fijo, lleva a la clase media a especular con una futura corrección del valor de la divisa que le otorgue mayores ganancias que el gasto excedente con implicaciones de financiarse en bienes durables a largo plazo.
Como parte del cambio de conductas que viene implementando el consumidor 2015, se encuentra la intensificación del uso de la tarjeta de crédito pero ahora en compras de montos promedio de $ 400 en un solo pago y de $ 700 para el caso de 3 cuotas. 1 de cada 4 changuitos que terminan en la caja de supermercados se financian en cuotas. Los agentes económicos siempre se mueven por su propio interés y este caso financiar un monto chico en 3 cuotas les permite frente al acuerdo en paritarias pagar un precio presente con mayor disponible de dinero futuro que actuará como respaldo del pago de la cuota y resumen de la tarjeta.
Sin embargo, las perspectivas del bolsillo del consumidor continúan siendo ambivalentes en su medición. Mientras que para el Indec la inflación en el primer cuatrimestre del año fue de 4,6 % y en el mes de abril del 1,1 %, para el IPC Congreso la misma fue del 2,01 % con una suba interanual del 29%. Desde el Ministerio de Economía las proyecciones previstas en el presupuesto 2015 han sido superadas y hoy los nuevos cálculos oscilan entre 18 % y 20 % -aunque la desaceleración del primer cuatrimestre llevo la suba interanual a un 15,8 %.
En dicho entorno se han cerrado paritarias en comercios, metalúrgicos, trabajadores de la construcción, trabajadores de edificios y personal civil de la nación en un 27%. Todo indicaría que la intención fue moderar los aumentos salariales para que el incremento de costos del empresariado no puje en los precios sin embargo el esfuerzo que se le pide al trabajador no es convalidado por la autoridad pública nacional. De acuerdo a un informe de Inveq, la economía no está en su mejor momento ya que la recaudación real de AFIP creció en Abril un 5 % al tomar como fuente el INDEC y perdió el 8 % frente al IPC Congreso. Sin embargo, a pesar de los magros resultados recaudatorios en el primer bimestre de 2015 el gasto público creció un 42%. Los analistas privados preveén un déficit fiscal de entre el 4 % y 5 % de PBI. Es decir, que el freno al salario del trabajador se contrapone con mayor emisión monetaria para financiar déficit que derivará en una mayor presión inflacionaria hacia el segundo semestre del año.
Las Pymes que fueron el motor del crecimiento económico de este Gobierno mostraron en Abril una caída de la producción del 2 , tras 21 meses consecutivos de descenso de acuerdo al área industrial de la CAME. Las expectativas para el sector en 2015 son de transición más que definición de políticas económicas. El esfuerzo está volcado en mejorar la productividad vía ingeniería de costos que les permita mantener precios competitivos en un mercado que en muchos sectores debido a la caída de las exportaciones con 18 meses consecutivos de retroceso ha genera que sus productos pujen en el mercado interno por precios bajo el paraguas de un consumidor apalancado en su gasto con tarjeta en 12 cuotas sin interés.