La escultura de la Loba Romana, Loba Capitolina o Luperca fue un regalo de la ciudad de Roma al municipio de Buenos Aires y entregada al embajador argentino Roque Sáenz Peña por el rey de Italia Humberto I el 25 de mayo de 1910, al cumplirse el primer centenario de la Revolución de Mayo y se trata de uno de los monumentos más antiguos.
La pieza original, emplazada en el Parque Lezama, era de bronce y fue robada en 2007, y pese a la presencia de policías científicos que trataron de encontrar alguna huella o indicio que permita reconstruir ese golpe al patrimonio cultural argentino, no se pudo "sacar nada", ya que la lluvia caída durante buena parte de la mañana siguiente borró los indicios.
Tras ello, la escultura fue reemplazada por una reproducción, al igual que se hizo con distintos monumentos de la ciudad. Pese a ser una reproducción, los actos de vandalismo continuaron, y durante la noche del lunes nuevamente fue víctima de la profanación.
La figura de Remo fue arrancada de la base y, por motivos que se desconocen, la estatua fue abandonada dentro del parque. Esta figura apareció sin un dedo y con otro fracturado. El personal de la Coordinación de Monumentos y Obras de Arte (MOA), dependiente del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, encontró la estatua tirada en el suelo del Parque y la llevó a sus talleres para comenzar los trabajos de restauración que permitirán volver a emplazar la figura esta misma semana.
Este episodio se suma a otros actos recientes de vandalismo como la destrucción total y el graffitado de los antiguos copones de mármol de Carrara. El patrimonio del parque no fue el único afectado en los últimos meses, ya que también se registraron daños en distintos elementos del mobiliario urbano como juegos para la tercera edad y cestos de basura.