Si se quiere disfrutar de un buen vino, este bar de lujo, presenta la mejor selección. Su terraza tiene una de las mejores vistas y la barra iluminada es una de sus mayores atracciones. Vale la pena recorrer todo el lugar porque cada espacio presenta algo interesante a nivel arquitectónico.
Fundado por el chef australiano David Laris, este resto propone platos pequeños para probar todo el menú. El encargado del diseño fue Thomas Dariel y su filosofía a la hora de decorar el lugar fue no atarse a un solo concepto sino desarrollar varios ambientes eclécticos que se fusionen entre sí.
Este mercado de exquisiteces tiene vista al lindísimo barrio Colonia Roma. El edificio donde está ubicado es de principios de siglo XX y preserva su arquitectura. Uno de sus detalles más notorios es el gran ventanal que da al emblemático Boulevard Álvaro Obregon. ¿Su toque más trendy? La combinación de lo moderno y lo antiguo.
Este restaurante de comida rápida está decorado con humoradas para que el tiempo que uno esté allí sea agradable y uno salga con una sonrisa. Se encuentra en el mismo edificio que The Fat Olive. Su decorador, Thomas Dariel, demuestra aquí la gran asimetría de estilos que impuso en esta gran mansión.