Historias de vida: una cooperativa impulsa conciencia sustentable y trabajo

Creando Conciencia está formada por ex recuperadores urbanos que encontraron una salida laboral vinculada al compromiso con el medio ambiente. Cómo es su tarea y la importancia del rol de los vecinos

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Es tiempo de tomar conciencia. El cuidado del medioambiente se vuelve una tarea fundamental y en mayor o menor medida, todos los habitantes son 'actores' sociales para generar un cambio real. La historia de vida de "Creando conciencia".

En el año 2006, un grupo de vecinos preocupados por la situación de los residuos sólidos urbanos y la problemática de los recuperadores urbanos -con un déficit de ofertas de trabajo en el proceso de reciclaje comunal- combinó la responsabilidad social con la sustentabilidad y así nació la cooperativa Creando Conciencia.

Integrada por más de 40 asociados en la actualidad, empezó implementando un proceso de recolección diferenciada en los barrios del Complejo Nordelta y otros grandes barrios cerrados de la zona de Benavídez. Para ello, ofrecieron charlas de concientización en las escuelas y barrios de la localidad para luego materializar su propuesta, siendo los pioneros en este tipo de servicio.

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El engranaje fundamental

Desde la cooperativa trabajan de manera "realista", teniendo un ideal siempre desde lo posible. Ellos comprenden al planeta como un sistema cerrado, en donde "todo lo que generamos permanece y donde es importante la transformación para dejar un mejor legado a las generaciones futuras".

Es así que bajo este lineamiento de creer que un mundo mejor es posible, se encargan de recolectar todos los residuos preclasificados por los vecinos, que han asumido el compromiso del cuidado ambiental, para luego hacer un tratamiento responsable de los mismos y su posterior reciclado en su planta, que permite procesar de tres a cuatro toneladas diarias de material.

Las distintas "flotas" de recolección, actúan en forma diferenciada, recolectando en distintos días los residuos húmedos, secos y verdes que son dispuestos en el CEAMSE o en su predio de reciclado. Luego, gracias a las tres prensas hidráulicas que tiene la cooperativa, el cartón, el PET, el polietileno y el Tetra Brik son enfardados para luego ser acopiados. Y todo esto a cargo de los cooperativistas. Los materiales pueden ser reutilizados y además, hoy cuentan por ejemplo, con una línea de mobiliario de madera plástica reciclada.

Una "empresa social"

Así se denominan los integrantes de Creando Conciencia, que además de buscar una mejora económica, apuntan al crecimiento de los actores que forman parte de la organización. La mayoría de los cooperativistas son ex recuperadores urbanos que hoy encontraron una salida laboral junto con el compromiso con el medio ambiente.

Magalí Arredondo tiene 27 años y es integrante de la cooperativa. Cuando quedó embarazada de su primer hijo, perdió su casa y su trabajo y así, sus posibilidades de progreso. Pero su historia cambió cuando decidió "sumarse" a esta iniciativa que la ayudó a recuperar lo todo lo perdido. "Para mí Creando Conciencia es progreso. Me ayudó a crecer, a madurar, a creer en mí, a darle una vida digna a mis hijos; a saber que no se necesita ni un marido ni una mamá, que con trabajo, esfuerzo y constancia todo se puede", confiesa.

Rey Aguilar es también un cooperativista y hoy, todo un experto en reciclado. Fue su interés por la ecología que lo llevó a sumarse para generar una transformación: "En un año y medio me cambió la vida", recuerda. Es que este aprendizaje vino acompañado además de reinserción laboral, en un momento difícil de su vida. "Ahora tengo trabajo y, otra vez, dignidad. Me siento incluido, no sólo en la cooperativa sino también a nivel social, estamos trabajando junto a mis compañeros por un fin, que es grande y del que somos precursores", cuenta Rey.

Los vecinos, parte del cambio

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Además de la situación de los cooperativistas, los vecinos también son una parte fundamental a través de la interacción con los trabajadores, que se esfuerzan por concientizar que el problema de los residuos sólidos no termina cuando uno saca la bolsa de basura. Por eso, con el compromiso asumido, participan todos en el tratamiento de esta problemática.

"Se da una cosa recíproca. Los vecinos me provocan admiración y ellos se admiran de lo que yo explico sobre reciclaje y basura, se interesan por cómo algo que parece basura se puede convertir en un material útil. Eso a mí me llena de orgullo, porque compruebo que estoy generando conciencia sobre la ecología", señala Rey Aguilar. Y agrega: "Es una maravilla la conexión cultural y social que se da entre alguien como yo, un humilde trabajador del reciclado, y alguien pudiente de los barrios privados. Logramos un ensamble fabuloso para ambos".

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