El paradisíaco refugio donde la entonces adolescente Virginia Roberts denuncia haber sido esclava sexual del tercer hijo de la reina a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" Isabel II/a es propiedad de Jeffrey Epstein, un norteamericano condenado por pedofilia, que tiene lazos con múltiples personalidades de todo el mundo. Entre ellos, el príncipe Andrew.
Epstein, financista millonario nacido en Nueva York, se hizo rico a fines del siglo pasado y se dedicó a cultivar un perfil filantrópico. Así conoció a figuras top de la política y el espectáculo, a quienes acompañó en giras benéficas. Por ejemplo, una que llevó a Bill Clinton, Kevin Spacey y Chris Tucker a África en su Boeing 727 durante un tour contra el sida.
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Pero su relación con el británico Andrew fue tan especial que intercambiaron visitas mutuamente y se han ido de vacaciones juntos a Tailandia. El príncipe ha pernoctado en la casa del multimillonario en Nueva York. Incluso lo hizo apenas semanas después de que éste saliera de prisión tras revelarse sus actividades sexuales con menores. Está registrado como depredador sexual en Florida, ya que el hecho por el que fue condenado sucedió en su residencia de Palm Beach.
Sin embargo, la propiedad de Epstein en la que Roberts asegura haber estado con Andrew se encuentra en la isla Little St. James, en las Islas Vírgenes. Está vecina a Grand St. James (en la foto debajo se puede ver a las dos) y el financista neoyorquino la utiliza como centro de descanso, pero también como base para sus operaciones, ya que su empresa -The Financial Trust Company- tiene sede oficial en ellas.
Las islas Grand St. James, en primer plano, y Little St. James, en segundo
Los antecedentes criminales de Epstein y la denuncia de Virginia Roberts han dado lugar a bautizar este pedazo de tierra caribeña como "la isla del pecado", donde se asegura que las esclavas sexuales, algunas menores de edad, eran usadas por el banquero para agasajar a sus selectos invitados.
Una librería con 90 mil ejemplares, saunas, una casa de baños japoneses y un cine están entre las comodidades del lugar.
Los rumores recogidos en la isla por medios como el Mirror británico apoyan la acusación de Roberts. La privacidad era total. Llegaban en el avión de Epstein y se trasladaban sin más trámite al refugio "Lolita Express", siempre respetando la jerga local.
El príncipe Andrew y Virginia Roberts. La foto que saca de quicio al palacio de Buckingham
Allí es donde Roberts asegura haber sido alojada en una cabaña vecina a la piscina, y allí es donde sostiene haber sido forzada a ser parte de una orgía de la que participó el príncipe británico.
Ahora mismo, testimonios recogidos por el Mirror aseguran que Epstein está en la isla, y que su avión no se ha movido de allí desde el estallido del escándalo.
El príncipe Andrew llena sólo un renglón de la larga lista de famosos que Epstein agasajó en su isla
Según registros de los vuelos, el príncipe realizó al menos una visita a la isla a bordo del jet de Epstein. Sin embargo, personal que ha trabajado en el lugar previamente asegura que ha estado "varias veces" en el lugar.
La isla es paradisíaca. La leyenda cuenta que la lista de visitantes selectos era interminable
Uno de los puntos que promete traer cola en este caso son las declaraciones que han quedado asentadas en los registros judiciales que Epstein logró mantener en secreto. Es que allí se mencionaba que entre los visitantes de la isla estaban "prominentes políticos norteamericanos, poderosos ejecutivos, presidentes extranjeros, un conocido primer ministro y otros líderes mundiales".
En los comentarios de los lugareños, el relato se simplifica: "Era uno tras otro. Una celebridad, un político, una celebridad, un político. Jugábamos a ver quién era quién".