La rusa Maria Sharapova, ex número uno del mundo, luchó para conquistar su segundo título de Roland Garros y su quinto título de Grand Slam. La final contra la rumana Simona Halep, fue intensa, "la más difícil" de su carrera, según dijo "Masha" entre lágrimas tras quedarse con el campeonato.
Se llevó el primer set por 6-4 al quebrar tres veces el servicio de Halep, en un parcial en el que estuvo un poco imprecisa, pero subió con mucho criterio a la red y ejecutó buenos saques. Los dos quiebres que capitalizó la rumana no fueron suficientes ante la sólidez tenística de la rusa.
La ola de quiebres se trasladó al histórico tercer parcial, y Halep cortó una seguidilla de seis juegos seguidos al retener su servicio para adelantarse 2-1. Sharapova sacó a relucir su experiencia y cerró el parcial 6-4 para subirse a la gloria nuevamente.
Fue una edición muy dura para María, que llegó a la pista central Philippe Chatrier sin jugar su mejor tenis -hizo nueve dobles faltas en semifinales- y con el dato de que tuvo remontar un set en sus tres últimos partidos, contra la canadiense Eugenie Bouchard en semis, contra la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza en cuartos y frente a la australiana Samantha Stosur en octavos.