Inglaterra vencía a Argentina y la historia se empezaba a complicar

El 7 de junio de 2002 fue una fecha triste para la Selección. En Sapporo, el conjunto de Marcelo Bielsa caía 1-0 ante los británicos por el tanto de penal de David Beckham y quedaba seriamente comprometida de cara a la clasificación a octavos de final del Mundial de Japón-Corea, que nunca llegó. Más tarde no pasaría del empate con Suecia y se generaría la mayor frustración de la historia

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Nadie dudaba de aquel equipo por la dimensión que había tomado en las Eliminatorias y la repercusión internacional que poseía. Sin lugar a dudas, Marcelo Bielsa había armado una escuadra casi imbatible, que había arrasado en la fase clasificatoria en Sudamérica, pero también demostraba estar a la altura cuando se le ponían rivales europeos de gran talla, en lo previo.

El Mundial de Japón-Corea en 2002, será recordado por la frustración que le causó a la gente, que había trasladado su esperanza de volver a reír y festejar algo, tras la debacle que se había generado meses atrás, con la renuncia de Fernando De La Rúa, quien dejó un país en llamas. Si bien la cosa había arrancado óptimamente con una victoria bastante convincente ante Nigeria, todo comenzó a desmoronarse con la derrota ante Inglaterra, el 7 de junio, en el estadio Sapporo.

En la primera etapa, el que decretó la diferencia en el resultado fue David Beckham. Sí, el mismo que se había marchado llorando en el '98 luego de ser expulsado en los octavos de final frente a Argentina (por una viveza de Simeone), se tomaba revancha y se desahogaba. Fue de penal, tras una falta de Mauricio Pochettino a Michael Owen que solamente vio el italiano Pierluigi Colina.

Cinco días más tarde, lo que nadie esperaba. La "Albiceleste" se despedía de sus sueños en la primera ronda luego de no poder imponerse ante una Suecia que gozó de la diosa fortuna y se encontró casi por casualidad con una igualdad que lo depositó en la siguiente instancia, en la que perdería con Senegal.