Aun cuando todavía no se han realizado las elecciones de medio término, demócratas y republicanos ya han comenzado a calentar los motores para lo que será la carrera para suceder a Barack Obama. De avanzar las candidaturas que más ruido hacen por estos días, en 2016 dos grandes apellidos de la política podrían verse las caras en los comicios. Si el ex gobernador de Florida Jeb Bush finalmente decide ir por la presidencia, el hijo y hermano de los presidentes George Bush (padre e hijo) podría tener que vérselas con la ex primera dama y ex secretaria de Estado Hillary Clinton. La esposa de Bill Clinton aún no ha decidido si competirá en la primaria, pero se encuentra en la primera plana de los diarios por dos "escándalos", que sin duda deberá sortear si quiere llegar a la Casa Blanca.
La joven becaria que supo tener un romance con el entonces presidente Clinton reapareció después de 20 años y es, sin dudas, un tema que la candidata demócrata deberá prestarle atención para contenerlo de la mejor manera y no afecte su imagen antes de comenzar la batalla electoral.
Como suele ser costumbre, los analistas ya comenzaron a medir el posible impacto y, para sorpresa de muchos, parece que el resurgimiento de la ex amante de su marido puede acabar beneficiando a Hillary. ¿Cómo sería esto? Principalmente porque la ex Secretaria de Estado ha vuelto a aclarar que el amorío había sido consentido, lo cual refuta la principal acusación de los republicanos, que descalifican a Hillary por ser una defensora de la mujer y estar casada con un "acosador sexual".
Otra de las cartas que podría jugar la ex esposa de Clinton es que la reaparición de Lewinsky ocurre dos años antes de las elecciones, y en un momento en el cual aún ella no se ha postulado oficialmente. De este modo, tiene tiempo para cerrar este capítulo de su vida antes de comprometerse con la campaña.
Pero hay quienes manejan otra hipótesis: que la aparición de Lewinsky después de 20 años responde a una maniobra del propio entorno de la candidata. Es sabido que el romance casi le cuesta la presidencia a Bill Clinton pero, a pesar de esto, Hillary salió reforzada de la situación y más del 60% de los estadounidenses compartieron su decisión de haberse quedado al lado de su marido. Este no es un dato menor para Hillary Clinton ya que, si logra nuevamente sortear el escándalo positivamente, sería de manera definitiva y podría encarar la competencia presidencial con la tranquilidad de haber dejado en el pasado un exabrupto que a muchos les hubiera costado su carrera política.
uEl ataque a la embajada en Bengasi/u
El 11 de septiembre del 2012 se produjo un ataque terrorista a la embajada de Estados Unidos en Bengasi, Libia, en el que murieron cuatro personas: el embajador estadounidense Christopher Stevens, Sean Smith del Departamente de Estado de Información y los agentes de seguridad Tyrone Woods y Glen Doherty. Desde el gobierno de Barack Obama culpan a una protesta contra la película producida en su país, "La Inocencia de los Musulmanes", considerada anti-islámica. En cambio, quienes investigan la causa apuntan contra grupos islámicos ligados a Al-Qaeda.
A la entonces secretaria de Estado, a href="http://www.infobae.com/temas/hillary-clinton-a1976" rel="noopener noreferrer" Hillary Clinton/a, se la acusa de no haber brindado seguridad adicional a la embajada antes del ataque aun sabiendo las dificultades que enfrentaban. En agosto, un mes antes del ataque, la misión de EEUU en Bengasi mantuvo una reunión de emergencia de la cual se envió un cable clasificado a la secretaría de Clinton notificando que, en caso de un ataque, no estaban en condiciones de defenderse. Las advertencias llegaron luego de tres reportes de inteligencia que detallaban manifestaciones de militantes islámicos con 300 hombres armados. A Clinton no la ayuda un reporte del Comité de Inteligencia del Senado que afirma que el ataque era evitable.
Una de las principales críticas que recoge la tarea de Hillary Clinton es no haber respondido a las amenazas a los puestos diplomáticos de EEUU por haber estado viajando por casi todo el mundo. ¿Era necesario visitar 112 paises, registrar más de un millón de millas y regresar al trabajo en enero del 2013 (tres meses después del ataque) luego de acusar una enfermedad como una conmoción cerebral?
La polémica en torno a los mails filtrados por el grupo de vigilancia Judicial Watch, quien presentó una solicitud de libertad e información, no ayuda nada a la candidata a presidente. Dichos mails explican cómo fueron las maniobras llevadas a cabo por la Administración de Obama para informar que la causa del ataque fue la película viralizada en YouTube y así encubrir la presencia de Al-Qaeda y cualquier sospecha de que la embajada estaba mal protegida. El escrito fue elaborado por Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional para comunicaciones estratégicas, y estaba destinado a Susan Rice, embajadora de EEUU ante la ONU y asesora de seguridad, quien iba a participar de un show televisivo en el cual comenzó la versión oficial de los hechos.
Ante este panorama para nada alentador, la credibilidad de Hillary Clinton se ve afectada. Según una encuesta publicada por The Washington Post, el 51% de los votantes no creen en la historia de la demócrata que dice que no vio las solicitudes que pedían más seguridad para la embajada. Sin embargo, hay un 41% que sí cree su versión de los hechos. Luego de toda la información publicada, un 63% no cree en la figura de la funcionaria y un 26% la ve como una persona honesta.
Con miras a las elecciones del 2016, la actitud de Hillary para con esta problemática se asemeja mucho a la estrategia que implementó Obama para que, en el 2012 e inmediatamente después del ataque, las repercusiones no afecten a sus aspiraciones presidenciales de ese año. Todo apunta a que la ex Secretaria de Estado tratará de evitar admitir que Al-Qaeda tuvo participación en el ataque para no debilitar el discurso demócrata (y del gobierno de Obama) de que ellos son los responsables de deshacerse de la organización terrorista. Si este conflicto significa una nueva participación militar de los EEUU, Obama nunca podrá ser visto como quien terminó con las guerras y esto influye directamente en las aspiraciones de Clinton. Además, la ahora candidata demócrata sabe que haber mandado más fuerzas a la embajada de Bengasi, como le había sido solicitado, sería admitir que no pudieron encontrar la forma de manejar el problema de forma pacífica.
Lo que es seguro es que si Hillary Clinton quiere ser presidente en el 2016, tiene un año y medio para revertir esta situación y
. Si sigue escondiendo el hecho de que no hizo todo lo posible para evitar el ataque, seguramente le será difícil lograrlo.