Kristina Rodas, la viuda del conductor del coche en que se encontraba Paul Walker (el actor de la saga Rápido y furioso) cuando falleció, demandó a Porsche por la muerte de su esposo, Roger, y la estrella de Hollywood el 30 de noviembre de 2013.
Según la demanda, el Porsche Carrera GT de 2005 carecía de un casquete contra choques adecuado, de protección en el tanque de gasolina y tenía una falla grave en el sistema de suspensión del vehículo. Asimismo, afirma que el automóvil iba a 88 kilómetros por hora (una velocidad que la policía no considera peligrosa) cuando se estrelló contra un árbol y se incendió, mientras que las autoridades sostienen que circulaba a una velocidad de entre 128 y 150 kilómetros por hora.
"Carrera GT es lo más parecido a un automóvil de carreras que jamás tendremos", detalló la mujer, que alega que Porsche no tomó medidas aunque ya existían antecedentes de accidentes similares.
Rodas exigió una indemnización monetaria por una cantidad no estipulada. Por su parte, la familia de Walker no ha presentado ningún tipo de demanda y tampoco se espera que lo haga, al menos a corto plazo.