¿Por qué algunas personas parecen "tenerlo todo"? ¿Por qué hay quienes, además de bellos y atractivos, son también carismáticos, alegres y atraen como un imán a otros que mueren por formar parte de su círculo, sólo para poder orbitar alrededor de ellos? ¿Por qué pareciera que existe un mundo paralelo para ciertos afortunados, en donde todo resulta más fácil: encontrar trabajo, pareja, amigos, y tener la atención de los demás?
Estas preguntas son el disparador del último libro de Catherin Hakim: Capital Erótico. El poder de fascinar a los demás. Según esta doctora en Sociología y profesora de la London School of Economics, la respuesta se halla en lo que ella identifica como el "cuarto activo personal", que no todos tienen la suerte de poseer: "el capital erótico". Porque el hecho de que la belleza sea un "bien escaso" es, precisamente, lo que le da valor en el mercado (en el laboral, en el de las relaciones interpersonales, en el del matrimonio o en los múltiples aspectos de explotación comercial, como la publicidad, la televisión, etc.). Como puntualiza la autora, "la escasez de cualquier bien genera valor de escasez, valor social y económico, y por ende, estatus de los que Bourdieu llamaba ´distinción´. La escasez se halla en el origen de todas las formas de capital, que no son otra cosa que formas disfrazadas de capital económico." El pensamiento del sociólogo francés da base teórica al desarrollo de este concepto, ya que fue él quien habló de los otros tres activos personales, plausibles de ser traducidos a bienes materiales o posiciones de poder:
1. El capital económico: cuán rica sea una persona.
2. El capital humano, que se refiere al valor económico que representan un nivel educativo alto y poseer conocimientos y experiencia laboral
3. El capital social, es decir, los beneficios económicos que se derivan de tener contactos laborales, familiares y una red de relaciones que dan acceso a buenos negocios, mejores trabajos, experiencias enriquecedoras y más conexiones.
Sin embargo, para Hakim, Pierre Bourdieu se olvida de dar cuenta de otro tipo de capital que también determina las relaciones interpersonales: el erótico. Si bien éste se caracteriza por ser polifacético, se compone de siete elementos esenciales cuya gravitación está sujeta a las costumbres de cada sociedad y época. Estos son:
1. 1. La belleza propiamente dicha
2. 2.El atractivo sexual, no siempre ligado a la belleza clásica, sino más bien a la forma de moverse, actuar y relacionarse con los demás
3. 3. El encanto, es decir, la gracia, la coquetería, la facilidad de caer bien y que la gente se sienta a gusto. Aspecto que se puede adquirir.
4. 4. La vitalidad, parte central del magnetismo de los deportistas, y que es la combinación de buena forma física, energía social y buen humor.
5. 5. La presentación social: el modo de vestir, maquillarse, peinarse, la elegancia, etc. Vale decir, otro aspecto que también puede aprenderse.
6. 6. La sexualidad propiamente dicha, determinado por la competencia y energía sexuales, la imaginación erótica, el espíritu lúdico, ser buen amante. Algo solo apreciable en el ámbito de las relaciones privadas.
7. 7. La fertilidad. En la gran mayoría de las culturas, el capital erótico de las mujeres está estrechamente vinculado con la capacidad de procrear. Desde la antigüedad, las diosas eran representadas como signos de la fertilidad. Hoy es una baza personal menos apreciada que en el resto de la Historia de la Humanidad y con variaciones culturales: por ejemplo, en Italia resultan mucho más deseables aquellas mujeres que lograron engendrar hijos bellos y sanos, que en los EEUU.
Así, es interesante el modo en que Hakim desglosa los componentes del capital erótico, cómo busca medirlo, analizar su poder, su valor comercial, su impacto en las relaciones laborales, en el matrimonio, en la vida cotidiana, en el ocio erótico. Además, el libro está plagado de datos curiosos sobre la sexualidad a lo largo de la Historia y en las distintas culturas, y ofrece estadísticas muy interesantes sobre sexo, diferenciadas por país.
Es también muy inquietante su afirmación de que la noción de capital erótico ha sido deliberadamente excluida del estudio de las ciencias sociales como forma de mantener el status quo y el dominio masculino en las sociedades patriarcales, como la nuestra. ¿Por qué? Por un lado, porque son las mujeres quienes tienen mayores posibilidades de explotar este capital y, por lo tanto, admitir su valor sería una forma de otorgarles más poder a las féminas. Por otro lado, porque éste sería el más "subversivo" de los poderes, ya que no puede ser monopolizado por la élite. Es decir, quienes tienen el poder económico se garantizan, además, la mejor educación, los conocimientos y las relaciones influyentes. Sin embargo, el dinero no asegura necesariamente la generación de capital erótico (aunque sí da más posibilidades de obtener una pareja que provea de belleza a la próxima generación y da acceso al buen vestir y a la buena presencia).
Sin embargo, el libro contiene también varias definiciones polémicas que ponen los pelos de punta, incluso a una feminista moderada como la que escribe. Por ejemplo, su concepto de "déficit sexual masculino" que utiliza para describir lo que ella afirma como una verdad incontrastable: la supuesta diferencia en el volumen e intensidad del deseo sexual entre hombres y mujeres que haría que ellos siempre se queden "con ganas de más" y que los volvería más vulnerables y hambrientos de acceder a las pocas mujeres de alto capital erótico disponibles.
Por otra parte, también resulta chocante su abierto llamado a desprenderse de "prejuicios moralistas" y animar a las personas atractivas - pero con poco dinero, sin relaciones o con escasa formación educativa (propias, incluso, de la juventud)- a "utilizar" el poder que le otorga su atractivo sexual para escalar posiciones sociales y como moneda de cambio para hacerse de los otros activos. Aquí, Hakim cae en una visión mercantil y prostibularia de las relaciones entre hombres y mujeres, tanto en el ámbito laboral como incluso, dentro del matrimonio. Una postura que arrasa con la moral y con los valores del amor genuino y del vínculo sexual basado exclusivamente en la atracción y/o en el afecto mutuo. Sin embargo, ella se adelanta a las críticas al menospreciar estos aspectos y tildarlos de prejuicios moralistas o feministas que terminan siendo funcionales al esquema de dominación patriarcal.
Por último, también es cierto que resulta reveladora la precisión que ella hace de cómo el machismo lleva incluso a otorgar más valor al capital erótico masculino que al femenino. Así, y apoyándose en estadísticas, muestra que, un hombre atractivo es más apreciado, tanto por sus pares como por el sexo opuesto, y tiene más posibilidades de sacar rédito de su encanto que una mujer igualmente sexy (por ejemplo, los hombres bellos traducen su "don" en sueldos más altos y en posiciones de poder más elevadas, que lo que se le permite a las mujeres).
Sin embargo, Hankim no da cuenta de, hasta qué punto, la posesión de capital erótico puede ser, para muchas, más una pesadilla que una ventaja. En sociedades machistas, como la nuestra, las mujeres atractivas no derivan necesariamente beneficios de su condición sino que, por el contrario, parecen pagar un alto costo, especialmente en el campo laboral. El acoso sexual, difícil de denunciar por la condena social y laboral que implican, lleva a muchas chicas a tener que renunciar a trabajos o a ascensos, para los que poseían los méritos. La sola condición de ser atractiva, puede ser motivo de sospecha de falta de capacidad o trayectoria. Catherin Hankim debería venir a nuestro país a ver cómo, muchas veces, se discrimina a las mujeres por su juventud y belleza, como se utiliza estas condiciones, en teoría beneficiosos, para desprestigiar, humillar y calumniar a esas mujeres, en el calor de la competencia laboral. Un hombre ambicioso es bien visto, pero a una mujer atractiva y ambiciosa es tildada de "trepadora" o inescrupulosa. Porque, en el mundo laboral, desde su éxito hasta sus errores, terminan siempre en rumores vinculados a su sexualidad y a su vida privada. Lo más abrumador, y que serviría a Hakim para otro libro, es que con frecuencia los actos más crueles e injustos no provienen tanto de hombres machistas, o de varones cargados de frustración por no poder acceder a esas hembras, sino también, irónicamente, de otras mujeres.
Más Noticias
Fiscalía investiga misteriosa muerte de un exobispo mormón en Bogotá: tenía antecedentes por lavado de activos
El religioso fue encontrado en su vivienda junto al cuerpo de su esposa. Las autoridades investigan está relacionada con las investigaciones que pesaban en su contra

Pachuca vs Toluca: cuándo y dónde ver EN VIVO el juego de la jornada 12 en la Liga Mx
Ambos equipos se encuentran peleando las primeras posiciones de la tabla general y buscan seguir sumando punto rumbo a la recta final del torneo

Estos son los alimentos que ayudan a fortalecer cada órgano del cuerpo de forma natural
Una alimentación equilibrada no solo aporta energía, también puede convertirse en una herramienta clave para cuidar el cerebro, el corazón o el hígado

SSC asegura vehículos tras operativo contra arrancones en Miguel Ángel de Quevedo
Las ‘carreras’ se pretendían llevar a cabo la noche de este sábado en las inmediaciones de la Plaza Oasis Coyoacán

Cuánto debes caminar para perder un kilo de grasa: claves y límites de la actividad
Es una de las formas más accesibles para incrementar el gasto calórico y puede complementar el proceso de pérdida de peso

