, nacido el 30 de julio de 1957 en Monje (Santa Fe) fue un arquero multicampeón, que en 1986 ganó 'todo'': Libertadores e Intercontinental con River y Campeón en México 86´ con la Argentina. Comenzó su carrera en 1976 en Unión, Menotti lo convocó al Mundial de España de 1982 como tercer arquero y en 1986 Bilardo lo eligió en lugar de Fillol para ser titular. En 1990 se quebró la pierna derecha (tibia y peroné), al chocar con Olarticoechea, en el segundo partido y fue reemplazado por Goycochea durante el resto del torneo. En Argentina también jugó en Vélez y tuvo un paso por el Betis español. En 1992 regresó a Unión para retirarse. Como técnico, fue el primero de los argentinos en obtener la Libertadores con un equipo extranjero, Olimpia de Paraguay en el 2002.
- ¿Cuándo fue tu primera vez en la Selección?
- En 1980, cuando jugaba en Unión, me convocó Menotti para un amistoso que se jugó en Mendoza y al que no podía ir Fillol. Por eso fui con Baley y desde ese momento quedé en forma permanente por 10 años, primero con Menotti y después con Bilardo.
- ¿Tenés una explicación de lo que pasó en el Mundial 82´?
- El Mundial de España para mí contó con el mejor plantel de la historia: tenía los campeones del 78 más Valdano, Ramón Díaz y Maradona. Yo no puedo comparar los dos grupos (el del 78´y el 82´) porque no estuve en el primero, pero lo que puedo decir es que empezamos perdiendo con Bélgica y después levantamos un poco. Pero caímos en un grupo de la muerte, con Brasil e Italia y fue demasiado. Lo que saco como conclusión es que no se dio la integración del 78.
- ¿Cómo fue la preparación en el país para México '86?
- Bilardo hacía un trabajo distinto al que se hace ahora, que apenas tenés dos días para preparar un partido; con el agravante de que el 90% juega en el exterior. Al revés que en nuestra época, salvo Passarella, Pasculli, Valdano, Diego y Zelada, todos jugábamos en el país".
- ¿Cómo era Bilardo?
- A veces te costaba entenderlo, después fuimos comprendiendo la táctica de jugar con tres defensores. Bilardo hacía hombre, Stopper con Líbero, muy dinámico y difícil para esos tiempos. Pero desde la repetición y concentración y compenetración del grupo, pudo conseguirlo.
- ¿Qué sentiste cuando te confirmaron como titular en el lugar de Fillol, luego de las eliminatorias?
- La decisión llegó muy cerca del arranque del Mundial, yo mantengo respeto y amistad con el 'Pato', aprendí mucho de él. Pero por suerte Bilardo se decidió por mí.
- ¿Cómo fue la primera fase?
- Para el equipo lo fundamental era empezar ganando porque salvo Maradona, Valdano, Passarella (lesionado) Olarticoechea y yo, el resto nunca había vivido esa sensación de arrancar un Mundial. La victoria con los coreanos fue dura, pero nos ayudó a entrar en confianza. Después vino Italia, que era el defensor del título, un empate con un gusto a victoria, y Bulgaria que nos dio el paso a la siguiente fase invictos.
- Ahí comenzaron los mano a mano...
- Lo bueno fue quedarnos en Puebla para recibir a Uruguay: un partido aparte, por ser clásico y por la calidad de jugadores que había en los dos seleccionados. Ese triunfo fue muy importante por la rivalidad entre nosotros y el empujón final de jugar los siguientes partidos en el Azteca. Con Inglaterra, por todo lo que significaba como rival deportivo y por lo ocurrido en Malvinas, marcó que estábamos por el buen camino. Esa fue la bisagra, allí nos dimos cuenta que estábamos para grandes cosas. La semifinal con Bélgica fue perfecta y de nuevo con un Diego imparable. Frente a Alemania en la Final, tanto física como técnicamente fuimos superiores. Sufrimos un poco con el empate parcial, pero el tercero llegó muy rápido y nos dio tranquilidad.
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- Los festejos fueron algo que jamás olvidaré, cuando fuimos a buscar las medallas y la Copa, respetamos el orden que teníamos siempre en la fila. Diego, como capitán era el primero e inmediatamente estaba yo, cuando me entregó la Copa casi me muero. El colorido en el Estadio, la fiesta, se me vino a la cabeza la cantidad de jugadores que soñaron con la posibilidad de levantar esa Copa y que en Argentina de tantos miles que lo quisieran hacer, sólo pudimos 43 hasta ahora. La llegada a Buenos Aires, los festejos en la Plaza de Mayo, para mí fueron interminables, ya que la seguí en Santa Fe, Pasculli y yo fuimos recibidos y recorrimos la Ciudad en una autobomba, y después la terminé en mi pueblo (Monje), fue una semana interminable e inolvidable para mí.
- ¿Qué te quedó del Mundial Italia 90?
- Lo viví lógicamente con tristeza, pero con tranquilidad, porque en el mundo del fútbol, uno está predispuesto a los imponderables. Superé muy rápido la fractura por el choque con el 'Vasco', me quedé unos días y después del encuentro ante Rumania, me volví a Buenos Aires. Lo viví hasta el final por la tele y otra vez fui a la Casa de Gobierno, con mi yeso a cuestas, por el reconocimiento que nos hicieron por salir segundos.