Inédito trasplante de médula a un bebé donde la madre logró ser la donante

 Prensa Salud 162
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Ya pasaron unos 4 meses desde el momento en que la mamá de Kilian Valdemarin vive en el Hospital Sor María Ludovica de La Plata junto a su bebé, que en diciembre recibió un trasplante inédito de médula ósea y cuya evolución se puede confirmar que es más que satisfactoria, luego de tanto tiempo de lucha.

Cuando Kilian tenía seis meses, sus padres fueron anoticiados de que no viviría más de un año. Sin embargo, hoy tiene casi dos y ayer, cuando confirmaron que había comenzado a generar sus propias células inmunes, suspiraron con alivio y esperanza. Todo, gracias al esfuerzo y dedicación de los médicos de los hospitales Sor María Ludovica y Garrahan.

Ambos equipos le realizaron en diciembre un trasplante de médula ósea donde la donante fue su mamá, hecho inédito en el país ya que, para evitar el rechazo, se empleó un aparato de última generación que filtra los linfocitos T, las células que cumplen un rol clave en los problemas de compatibilidad.

Kilian nació en Rosario con una grave  enfermedad, "inmunodeficiencia combinada severa". Los niños que la padecen "son reconocidos como 'los chicos de la burbuja', porque son enfermedades genéticas que dejan al individuo sin inmunidad celular, es decir: mueren rápidamente a causa de cualquier tipo de infección. Normalmente se apela a un hermano como donante, porque suelen ser compatibles, pero en este caso el chiquito es hijo único", explicó el presidente del Cucaiba, Adrián Tarditti.

En principio, se pensó en buscar médula en los bancos nacionales o internacionales de células madre hematopoyéticas, que son los que se extraen del cordón umbilical cuando nace un bebé. Pero la búsqueda requería demasiado tiempo, justamente lo que no sobraba.

"Cuando me lo propusieron, no lo dudé, nunca había estado más cerca de curar a mi hijo", contó Fiama, la joven madre de 16 años que viene luchando junto a su marido por la vida de ese bebé desde que tiene seis meses. Los médicos decidieron emplear el nuevo aparato adquirido por el Garrahan que filtra las células madre obtenidas de su médula.

"Por fortuna, contamos con la Unidad de Médula Osea del Ludovica, un centro de referencia de la provincia a nivel nacional que lleva realizados más de 230 procedimientos de este tipo", dijo hoy el ministro de Salud, Alejandro Collia, quien felicitó a los médicos intervinientes.

Hoy, el niño se encuentra en recuperación, internado en el hospital de La Plata. Y la mitad de la muestra de células madre es guardada por si sufre una recaída. Sin embargo, los profesionales aseguran que la médula ósea prendió perfectamente en el organismo del bebé y que, hasta el momento, su evolución es buena.

El nuevo aparato de última generación se llama Clinimacs y fue ajustado por el laboratorio de Inmunología Celular del Garrahan para ser utilizarlo por primera vez en este trasplante realizado en el Hospital Sor María Ludovica, de la Provincia.


Una historia de lucha

A los 3 meses de nacer, Kilian comenzó un rápido descenso de peso y a llorar sin parar, día y noche. Nadie sabía decirles qué tenía y la desesperación se apoderó de sus padres. Entre enero y abril de 2013 estuvieron junto al nene internado en el hospital rosarino Víctor Vilela donde, tras decenas de estudios, le diagnosticaron deficiencia combinada severa y les dijeron que no había esperanza. Sin trabajo y sin saber qué hacer, se resignaron a estar cerca de su hijo todo el tiempo que se pudiera.

"Hace un mes me propusieron ser la donante y ahí nos cambió la vida, nos vinimos a vivir a La Plata, Sebastián consiguió un trabajo que le permite pagarse una pensión y yo me quedé acá, cerca de Kilian", cuenta Fiama con una sonrisa.

El papá dice que se desespera porque cuando los médicos le permiten verlo, Kilian le tira los brazos, "quiere que lo agarre a upa, quiere jugar, imaginate, es un nene". Pero por ahora está en aislamiento y apenas lo puede tocar extremando las medidas de seguridad.

Con todo, estos son días de esperanza para la pareja. Recién ahora, al año y nueve meses, el nene empezó a decir mamá y papá y a dar sus primeros pasos. La enfermedad retrasó el desarrollo. "Tenemos fe y nos vamos a quedar en La Plata los años que sean necesarios  para tratar y controlar a Kilian, lo único que queremos es poder verlo crecer", cerró la madre.