La historia del santo que protege a los migrantes mexicanos

Toribio Romo fue un sacerdote asesinado durante la Guerra Cristera que ha sido protagonista de experiencias místicas de jóvenes que cruzaron la frontera. Templos en Texas y California exaltan su imagen

Guardar
  163
163
  163
163
  163
163

La leyenda dice que un migrante llevaba varios días extraviado en el desierto entre México y Estados Unidos cuando de pronto se encontró con un joven alto, de piel blanca y ojos claros que le ofreció agua, le ayudó a encontrar el camino y le prestó unos dólares.

Cuando preguntó cómo podría recompensarlo, el desconocido pidió que lo buscara en Santa Ana de Guadalupe, en Jalisco. Años después, viajó a México para saldar su deuda, pero cuando llegó al pueblo descubrió que su salvador había muerto en 1928, era sacerdote y su imagen era venerada en la capilla del pueblo.

Toribio Romo González fue asesinado durante la Guerra Cristera, que ocurrió entre 1928 y 1931, cuando el gobierno mexicano prohibió el culto religioso en el país y grupos armados cercanos a la Iglesia católica enfrentaron al Ejército. En las batallas, varios sacerdotes fueron asesinados por los militares, entre ellos Toribio Romo, quien, según un artículo de BBC Mundo, fue canonizado en 2000 por el papa Juan Pablo II.

Nadie ha encontrado al joven rescatado e incluso no hay certeza de su identidad: algunos dicen que se llama Juan, otros aseguran que es Otilio. Lo único claro es que a partir de esta y otras historias similares, Toribio Romo se ha convertido en el santo de los migrantes.

Cada año unas 600.000 personas visitan su templo en el pueblo donde nació y muchos viajan desde Estados Unidos para agradecer la ayuda para evadir a la Patrulla Fronteriza, conseguir su residencia legal o sobrevivir al servicio militar en Irak y Afganistán.


  163
163

Ángela Renee De la Torre, académica del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) del Occidente, señaló que a pesar de esta devoción, en realidad Toribio Romo fue canonizado por sanar a una persona desahuciada por cáncer.

Entonces existen varios factores sobre la creciente devoción: el pueblo natal se ubica en la zona donde ocurrió la primera ola de migración a Estados Unidos a fines del siglo XIX; contribuyó que su hermano Román se encargara de promover "el mito"; su familia ha conservado reliquias como la camisa ensangrentada que tenía al morir, su diario, pantalones y hasta un pequeño recipiente de cristal con un polvo gris que, dicen, era su sangre.

El sacerdote responsable de la capilla dedicada a Toribio Romo tenía una especial vocación "por el negocio" y en poco tiempo ordenó la fabricación de miles de objetos con la imagen del nuevo santo, explicó Renee De la Torre. "Medallas, novenarios, discos para colgarlos en los autos, calcomanías o zapatos tenis con foquitos para cruzar la frontera", cuenta.


  163
163

Por otro lado, Juan Manuel Aguirre, que dirige la organización civil San Toribio Romo Migrante, dedicada a alimentar a los indocumentados que quieren cruzar la frontera con Estados Unidos, relató sus experiencias: "Un muchacho me contó que estaba a punto de morirse de sed y entonces llegó una persona que le dio agua. Cuando bebió y empezó a recuperarse, se dio cuenta de que había desaparecido, sólo había un garrafón lleno".

Y añadió: "Unos migrantes habían estado escondidos y cuando pasó la Patrulla Fronteriza, no los vio porque en ese momento rezaban a Santo Toribio".

Quienes dicen haber encontrado al santo a veces dejan en su camino señales de la aparición, como cruces, piedras marcadas o pequeños altares con las imágenes que llevaban. Otros que usan esas rutas encuentran las señales y a su vez dejan más, en un proceso de creación de culto que ya ha provocado la construcción de al menos dos templos dedicados a Toribio Romo en California y Texas.