La mujer detrás de Michelle Bachelet: Ángela Jeria, su madre y guía

Durante su discurso, la presidente electa le dedicó unas palabras especiales a quien la acompañó desde los inicios de su carrera política. "Me siento agradecida de que seas mi referente", le dijo emocionada

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 AFP 163
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Una atípica esposa de militar, Ángela Jeria, la madre de la recién reelecta presidente de Chile, Michelle Bachelet, jugó un rol crucial en la campaña de su hija y en su nuevo gobierno seguirá siendo su referente y compañera de vida.

"No voy a tener ningún trabajo en concreto, siempre seré la mamá de Michelle y como dicen los militares, estaré en la retaguardia", aseguró Jeria a la agencia de noticias AFP.

Con 87 años, acompañó a su hija durante toda su campaña electoral y mientras ella estuvo fuera del país, a cargo de la oficina ONU-Mujer de las Naciones Unidas, fue su voz ante los medios de comunicación.

Sin un marido o una pareja estable conocida de Bachelet, Jeria acompaña a su hija en la mayoría de los actos oficiales. Antes de su vida política, su madre la ayudó en las tareas de casa y a cuidar a sus tres hijos.

En el discurso de triunfo de Bachelet la noche del domingo, tras ganar el ballottage presidencial con un 62,1% sobre la derechista Evelyn Matthei (37,8%), Jeria se ubicó justo detrás de su hija, quien le agradeció profundamente su apoyo y compañía.

"Gracias a mi madre, que ha sido mi aliada y mi guía en la vocación social, en la disciplina, en la responsabilidad", dijo Bachelet. Luego se giró y la miró directamente: "Mamá, ¡no sabes lo agradecida que me siento de tenerte como referente y de que la gente de mi patria te valore y te quiera como te quiero yo!", le dijo.

Jeria intentó contener la emoción y rápidamente limpió un par de lágrimas que cayeron sobre sus mejillas. Tal como en varios momentos cruciales de su vida, quiso mantenerse firme delante de su hija.

Una compañera de vida

"Le dimos un gran apoyo, la admiramos, la respetamos y creemos que hizo un muy buen gobierno, conozco el cariño que le tiene el país y creo que va a ser muy importante para Chile que ella sea presidente nuevamente", agregó Jeria, a la AFP.

Bachelet y su madre han conformado una dupla casi inseparable, la que se hizo más fuerte después de la muerte de su esposo y padre de la candidata, el ex general de la Fuerza Aérea de Chile Alberto Bachelet, a los 51 años, después de ser detenido y torturado tras la instalación de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Su muerte las marca profundamente. Ambas son detenidas, torturadas y enviadas al exilio. Partieron primero a Australia, donde vivía el otro hijo de Jeria y hermano de Bachelet, Alberto, que había emigrado temprano de casa.

Las dos deciden luego radicarse en la República Democrática Alemana (RDA). Bachelet, con una activa militancia socialista en esa época, se fue primero para, desde allá, unirse con grupos de solidaridad con Chile y continuar sus estudios de Medicina. Al poco tiempo, su madre le siguió los pasos, tras una petición de Bachelet.

En 1979, ambas regresaron a Chile, un país donde reinaba el terror a una dictadura que ya había asesinado, hecho desaparecer o exiliado a miles de personas. No obstante, ambas decidieron desafiar al régimen y se unieron a grupos de oposición.

"Angela Jeria es una persona que ha arriesgado mucho en defensa de los derecho humanos", dice a la AFP la periodista Nancy Castillo, coautora junto con Rocío Montes del libro Hijas de General, que narra la vida de Bachelet y en el que afirma que en plena dictadura Jeria fue detenida al menos tres veces por protagonizar acciones de protestas contra el régimen.

Su hija Michelle se concentra en terminar sus estudios y también sigue con su militancia, aunque de forma más reservada que su madre.

Atípica esposa de militar

Lejos de quedarse en casa a cuidar a sus hijos como la mayoría de las esposas de militares, Jeria decidió trabajar y estudiar. A los 43 años, cuando ya era madre de dos hijos y abuela de dos nietos, ingresó a estudiar Arqueología en la Universidad de Chile, el mismo lugar donde su hija estudiaba Medicina.

El golpe de Estado que marcaría su vida le impidió titularse. Cuando pudo hacerlo a partir de 1990, con el retorno de la democracia en Chile, optó por ayudar a Michelle con sus hijos.