Tras recordar que este primer domingo de Adviento (*) marca el comienzo de un nuevo año litúrgico, como "un nuevo camino del pueblo de Dios con Jesucristo, nuestro Pastor, que nos guía en la historia hacia el cumplimiento del Reino de Dios", el Papa exhortó a redescubrir "la belleza de estar todos en camino: la Iglesia, con su vocación y misión, y la humanidad entera, los pueblos, las civilizaciones, las culturas, todos en camino a través de los senderos del tiempo".
A continuación se preguntó: "¿En camino hacia dónde?, ¿hay una meta común?, ¿cuál es?".
Se refirió entonces a la profecía de Isaías, que dice: "Partirán sus espadas y harán arados, de sus lanzas harán azadas; una nación no alzará más la espada contra otra nación, no aprenderán más el arte de la guerra".
"¿Pero cuándo sucederá esto?, preguntó el Papa, ante las decenas de miles de files que llenaban la plaza San Pedro al mediodía, hora del Ángelus. ¿Cuándo vendrá el tiempo en que las armas serán desmontadas para transformarlas en instrumentos de trabajo? ¡Es posible! Apostemos a la esperanza de una paz que siempre es posible".
El Papa convocó entonces al mundo entero a este "peregrinaje universal hacia una meta común". "Jesucristo es la guía (...), y ante su luz también los otros pueblos pueden caminar hacia el Reino de la justicia y la paz", agregó.
"Este camino no termina nunca –aclaró Francisco, desde la ventana del palacio apostólico-. Como en la vida de cada uno de nosotros siempre es necesario volver a partir, volver a levantarse, volver a encontrar el sentido de las metas de la propia existencia, así también para la gran familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia el cual nos encaminamos. ¡El horizonte de la esperanza! El tiempo de Adviento, que hoy de nuevo comenzamos, nos restituye el horizonte de la esperanza, una esperanza que no desilusiona porque está fundada en la Palabra de Dios, porque el Señor no defrauda nunca, Él es fiel, Él no desilusiona".
Al concluir la oración del Ángelus, Francisco tuvo palabras para los enfermos de Sida en el día dedicado a esa enfermedad: "Expresemos nuestra cercanía con las personas afectadas, especialmente los niños; una cercanía que es muy concreta, por el compromiso silencioso de tantos misioneros y trabajadores. Oremos por todos, también por los médicos e investigadores. Que cada enfermo, sin exclusión, pueda acceder a los cuidados que necesita".
(*) El Adviento es el tiempo de espera y preparación espiritual previo a la celebración del nacimiento de Jesús, que incluye los 4 domingos previos a la Nochebuena