Bajo el concepto de mermas se incluyen una amplia variedad de causas, que van desde los robos de los clientes hasta los hurtos internos (a cargo del personal de los supermercados), pasando por acciones que no son delitos, como los errores administrativos -el más común es el tipeo equivocado de los cajeros- y los desperdicios de productos cuando se pasó su fecha de vencimiento.
La sustracción de mercaderías en bolsas de aluminio continúa siendo la práctica más utilizada por los ladrones, seguida por el ocultamiento de productos en la ropa y un crecimiento de los llamados delitos sociales, como el consumo de alimentos dentro de la tienda, que pasó de representar el 9,8% de los hurtos en 2010 al 13,9% dos años después.
Más abajo de los robos de los clientes se encuentran los hurtos internos. Los cajeros infieles constituyen la principal preocupación para los supermercados, en especial cuando actúan en coordinación con algún amigo o familiar a los que les facturan de menos cuando pasan la mercadería por las cajas registradoras.
Luego se encuentran otras prácticas, como el
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Cabe destacar que el impacto de la merma para los supermercados crece en los supermercados más chicos y trepa al 2,1% de los ingresos de los locales inferiores a los 500 metros cuadrados y esto se debe a que tienen menos tecnología, como sensores en las cajas o cámaras, y también porque cuentan con menos personal para realizar tareas de vigilancia, según informa el diario La Nación.
En cuanto a los productos, los rubros que lideran los robos son las golosinas, seguidas por los chocolates, las bebidas alcohólicas, los lácteos, los juguetes y los enlatados.