A casi nueve años del fatídico 30 de diciembre de 2004, el empresario que por entonces manejaba el boliche República Cromañón lleva en el cuerpo las huellas de esa noche lúgubre en la que un incendio terminó con la vida de 194 personas.
Demacrado, con la mirada perdida y prácticamente postrado (se moviliza en silla de ruedas), Omar Chabán rompió el silencio desde la habitación del Hospital Santojanni en la que se encuentra internado desde el mes de junio por la grave enfermedad que lo tiene al borde de la muerte.
Pese a que la información previa daba cuenta de que se encontraba en un estado clínico terminal, el creador de Cemento, que lleva un total de tres años y medio de prisión y le faltan 44 meses para conseguir una excarcelación condicional, se imagina un futuro en libertad, aunque teme por lo que pudiera sucederle al reincorporarse a la sociedad.
Al ser consultado sobre cómo será su vida de acá en adelante, Chabán fue contundente: "Jodida, tengo miedo de que me maten. Ahora Katja (Alemann) me propuso una obra de teatro sobre nuestra historia (fueron pareja) y Cemento. Y tengo miedo de que me mate un espectador, un loco. Alguien que me tenga bronca".
En una entrevista con el diario Perfil, el creador de Cemento también se refirió a la tragedia de 2004: "No me siento responsable por Cromañón. Había cámaras, seguridad y se revisaba en la puerta. hacía un calor bárbaro, todo estaban en pantalón corto. Si vos tenés una bengala en la bombacha, en el corpiño o en un sandwich, yo no me siento responsable".
En el mismo sentido, el empresario apuntó: "Si vos te querés hacer responsable y tener una culpa divina... Todos somos pecadores. En la práctica, el único responsable fui yo. El que se bancó todo, al que putearon...".
Por todo esto, Chabán consideró que la condena que recibió (10 años y nueve meses de prisión) "no fue justa" y citó el libro "Un chivo expiatorio" (de René Girard) para definir qué papel le tocó tras la tragedia.
Sobre su salud, el ex gerenciador de Cromañón aseguró que todo empeoró en el penal de Marcos Paz, donde -denunció- nunca le mandaban enfermeros pese a que estaba alojado junto a gente condenada por delitos de lesa humanidad que tenía asistencia permanente.
Al respecto apunto que tuvo mucho miedo de morir. "El miedo más grande que tuve fue cuando me faltaba el aire y no podía respirar. Estuve muy mal. Una noche estuvo mi hermano todo el tiempo arriba mío porque yo no dejaba de temblar. La pasé muy mal".
Finalmente analizó su estadía en prisión y señaló que "la cárcel no sirve para nada porque crea criminales", y cree que los detenidos por Cromañón no lo son. Pese a todo lo que sucedió, no duda: "Callejeros es una gente espectacular".
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