El cielo de Sidney estaba oscurecido este jueves por el humo y las cenizas provenientes de unos inmensos incendios que arrasaban el sudeste de Australia y que podrían haber destruido "cientos" de casas, según los bomberos.
Varios incendios declarados en las Montañas Azules, una cadena de grandes cerros situada unos 100 kilómetros al oeste de Sidney, sumieron a la mayor ciudad australiana en la penumbra: el cielo estaba cubierto por una capa de nubes espesa y opaca, y además caían cenizas.
A la situación se le sumaba la presencia de vientos fuertes y erráticos y unas temperaturas en torno a los 34 grados, anormalmente altas en estas fechas.
"Aún no sabemos cuántas casas han sido destruidas, pero prevemos que sean varios centenares", declaró Barry O'Farrell, primer ministro de Nueva Gales del Sur, el Estado en el que se encuentra Sidney. Además, el funcionario confirmó la muerte de una persona.
El responsable de los servicios de bomberos del Estado, Shane Fitzsimmons, calificó la jornada de "muy difícil y muy peligrosa", con fuegos imprevisibles, que progresaban a toda velocidad debido a la acción del viento.
"Tendremos decenas, o incluso cientos de propiedades destruidas" y "gente que pierde todo lo que tiene", añadió.
Las autoridades sanitarias de Sídney alertaron a las personas con problemas respiratorios de los riesgos de la situación.
La fuerza de los vientos impidió el despegue de varios aviones preparados para combatir incendios. Las autoridades recomendaron a los habitantes de las Montañas Azules despejar lo máximo posible las carreteras para dejar pasar a los vehículos de los bomberos.
Se espera que la velocidad del viento se reduzca y que las temperaturas bajen el viernes, aunque según las previsiones meteorológicas volverán a subir el fin de semana.