, que empezó
que llegó a actuar en lo alto de la
,
, un aniversario que se cumple el jueves y en el que se rinde
.
París recordará al alma de esta intérprete esencial de la canción francesa con un festival que hasta el domingo contará con actuaciones musicales en las calles de los barrios en los que vivió Piaf, según explicó a EFE Bernard Marchois, conservador del museo dedicado a la artista.
Pese a su figura menuda -no llegaba al metro y medio de altura-, su andar patoso y sus vestidos siempre negros, la fuerza encima del escenario convirtió a Piaf en un ícono de la música francesa.
"Edith Piaf cantaba su vida"
"Edith Piaf cantaba su vida", señaló Marchois, quien considera que estas experiencias vitales hicieron que en lugar de interpretar temas "divertidos y alegres", optara por canciones sobre el amor, algunas de ellas tan conocidas como "La vie en rose".
Los triunfos profesionales fueron acompañados de una vida tumultuosa e intensa, con mudanzas constantes, dos maridos y numerosos amantes, aunque su gran amor fue el boxeador francés de origen argelino Marcel Cerda, de quien se enamoró en Nueva York, una ciudad en la que Piaf siguió forjando su leyenda y donde cosechó grandes ovaciones, como las del Carnegie Hall.
Pocos años después, Cerda falleció en un accidente de avión y su muerte marcó a la cantante francesa, que se dejó llevar por la fatalidad abusando del alcohol y la morfina.
En una entrevista publicada algún tiempo antes de fallecer, Piaf formuló un deseo -"No me gustaría morirme vieja"- que se convirtió en presagio, ya que murió en el sur de Francia, acompañada de su segundo marido, Theo Sarapo, a los 47 años, a causa de un fallo hepático.