Sobornos, aprietes, amenazas, violencia. Aunque Diego Armando Maradona pidió que la 'pelota no se manche', varios hechos dejaron al fútbol argentino en un tono muy oscuro. A tal punto de tener que suspenderse partidos, pero el choque entre Gimnasia y Boca en el 2006 quedará anotado en las páginas más negras de nuestro deporte.


El 10 de septiembre del 2006, Boca llegaba peleando la punta del campeonato junto a Estudiantes, clasico de barrio del "Lobo". El estadio Único de La Plata se preparaba para recibir a un "Xeneize" que buscaba alcanzar el récord de 13 triunfos consecutivos del fútbol argentino y, además, despedir a Alfio Basile, que iniciaría otro ciclo en la Selección.


El árbitro, Daniel Giménez, sacó seis amarillas en el primer tiempo a jugadores locales. Pero en uno de los avances que tuvo el conjunto que dirigía Pedro Troglio, el "Sargento" vio un empujón del "Pampa" Calvo sobre Santiago Silva adentro del área y no dudó: penal para Gimnasia. El uruguayo lo cambió por gol y la primera etapa terminaba con el dueño de casa 1-0 arriba.


Juan José Muñoz, presidente del club platense en esos años, no estaba para nada conforme con la actuación del árbitro y lo fue a buscar al vestuario para increparlo. "Giménez nos dijo que suspendía el partido porque el presidente de Gimnasia y un grupo de personas lo habían amenazado", comentaría después Pedro Pompilio, por entonces dirigente de Boca.


      

El choque quedó suspendido y el complemento se jugó el 8 de noviemebre. El "Xeneize", ya con La Volpe en el banco de suplentes, lo daría vuelta y ganaría 4-1. Algunos futbolistas de Gimnasia comentarían, tiempo después, que en la semana previa a la reanudación algunos 'barras' los visitaron para pedirles que vayan "para atrás". Finalmente, Boca perdería el torneo ante Estudiantes en cancha de Vélez. Pero el fútbol, a pesar del pedido del '10', ya había sido manchado...