Cuando el nombre de Gerardo Martino se instaló con fuerza a la cabeza de la lista de candidatos para dirigir al Barcelona, gran cantidad de españoles se preguntaron que quién era ese hombre, argentino, más precisamente rosarino, que iba a llegar al banco del mejor equipo del mundo.
El nombre, quizá desconocido en Europa, les resultaba sin embargo resonante hasta que la memoria les trajo a la mente aquel partido de cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010 cuando España, finalmente campeona del mundo, estuvo al borde la eliminación ante Paraguay, aquella asombrosa selección dirigida por el "Tata".
Desde los primeros minutos de aquel partido disputado en el estadio Ellis Park, el 3 de julio de 2010, los guaraníes presionaban arriba a los de Del Bosque, incomodando la salida de los españoles.
Busquets, Xavi e Iniesta, el seno del nacimiento del juego de los europeos, estaban perdidos, no encontraban la pelota y no pisaba el campo rival. Paraguay, en tanto, siempre aguerrida, apegada a la marca pero sin olvidar el respeto a las líneas en el traslado de la pelota, convulsionaba al estadio.
Del Bosque se vio obligado a hacer cambios tácticos mientras sedisputaba el primer tiempo en busca de conseguir la pelota pero nada alcanzaba ante la concentración de los sudamericanos.
Cuando Paraguay comenzó a sentir los efectos de tanta presión, cuando la falta de aire los empujaba hacia su arco, finalizó el primer tiempo que dejó, incluso, un gol anulado a Víctor Valdez.
Ya en el complemento y luego de algunas insinuaciones de España para comenzar a hacer su juego, Gerard Piqué cometió un penal por falta sobre Oscar Cardozo que dejaba a los paraguayos de cara a una tarde histórica pero apareció Iker Casillas, contuvo el disparo, y le devolvió el alma a los españoles.
El partido era ya no apto para cardíacos, más aún cuando al siguiente minuto del penal concedido a Paraguay, España contó con el suyo por falta de Alcaraz sobre David Villa. Pateó Xabi, convirtió, pero el árbitro hizo repetir el remate. Allí apareció Justo Villar: se lanzó contra el palo elegido por el mediocampista y evitó el gol.
El partido continuaba 0 a 0 cuando a España no le dieron un claro penal y el éxtasis de propios y extraños ante la incertidumbre era ya incontrolable.
Paraguay había quemado las naves en el primer tiempo y en el complemento sólo defendía, se jugaba al tiempo extra y, más aún, a los penales.
Corría ya el minuto 82 de un encuentro frenético cuando Andrés Iniesta se fue en ataque tras una gran triangulación para el desmarque sobre la mitad de la cancha, sobre el borde del área abrió la pelota hacia la derecha para el ingreso de Pedro, quien remató cruzado ante la salida de Villar y la pelota dio en el palo. El rebote quedó en los pies de Villa, un control nervioso, un pequeño movimiento, un disparo de derecha, palo y adentro. Gol de España.
Las tres imágenes inmediatamente posteriores al gol fueron un claro resumen del partido: festejo enloquecido de España, jugadores paraguayos en el piso y el suspiro de Iker Casilllas.
"Villa maravilla", decían los gallegos cuando ya no había tiempo para más. Habían logrado desatarse del nudo de aquella selección paraguaya dirigida por Gerardo Martino que tuvo al borde del KO a España, finalmente campeona del mundo.
Así formaron los equipos:
España: Casillas; Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Capdevila; Sergio Busquets, Xabi Alonso, Xavi Hernández e Iniesta; Fernando Torres y Villa. DT: Vicente del Bosque
Paraguay: Villar; Verón, Alcaraz, Da Silva y Morel; Víctor Cáceres, Barreto, Riveros, Santana; Valdez y Cardozo. DT: Gerardo Martino
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