Colón, estatua con historia: Italia, el Centenario, un bombardeo y un atentado

El monumento al marino genovés, centro de la disputa entre la Ciudad y el Gobierno, llegó de Europa, fue inaugurado por Hipólito Irigoyen, sufrió efectos de disparos, una explosión y ahora se muda a Mar del Plata. Crónica y fotos

Nicolás Stulberg 162
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Arcon de Buenos Aires 162
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La idea de emplazar un monumento a Cristobal Colón en la Ciudad de Buenos Aires surgió en el marco de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo. El presidente José Figueroa Alcorta había impulsado la creación de la Comisión Nacional del Centenario, que centralizó los festejos que tendrían lugar en mayo de 1910.

Uno de los objetivos de la comisión era lograr el emplazamiento en la Ciudad de distintos monumentos recordatorios. En ese marco, surge la propuesta de que una de las obras sea un monumento a Colón.

Las colectividades española e italiana recogieron el guante y se pusieron en tema, pero fue la última quien logró imponerse. Ambas eran numerosas en medio del auge inmigratorio europeo que vivió el país entre los siglos XIX y XX. Antonio Devoto, un próspero comerciante italiano, se puso el proyecto al hombro, presidió la comisión italiana, aportó una importante cifra de dinero y logró que sus compatriotas, de todas clases sociales, hicieran lo propio. Si bien no hay datos precisos, habrían reunido más de 500 mil liras, casi el doble de lo recogido por los españoles.

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La obra fue encargada al artista florentino Arnaldo Zocchi (1862-1940), quien para el Centenario solo pudo enviar el basamento por una cuestión de tiempos. Así fue que en el marco de los festejos, el 24 de mayo de 1910 se colocó la piedra fundamental.

El diario

dio cuenta de los festejos por el Centenario, y en un apartado de la edición del 25 de mayo se refirió a la "manifestación de los italianos".

"La colectividad italiana realizó ayer una de sus grandes manifestaciones, la que fue motivada por la colocación de la piedra fundamental del monumento a Colón, con que obsequia a la República Argentina", indicó el texto, ilustrado con una foto de ese momento.

La publicación también destaca la "gratísima sorpresa" que causó la presencia del presidente de Chile de aquel entonces, Pedro Montt. El mandatario trasandino llegó "sin previo anuncio, animado por el deseo de asitir a la ceremonia previa de la glorificación entre nosotros del genial descubridor de las Américas".

Colocada la piedra fundamental, pasarían 11 años más hasta el emplazamiento definitivo.

Zocchi hizo su obra en Italia, luego ésta fue desarmada y sus partes enviadas a Buenos Aires. El propio escultor se encargó de dirigir el procedimiento de colocación en el lugar que la figura de Colón ocupó hasta el sábado pasado, detrás de la Casa de Gobierno.

El 14 de abril de 1921 (era presidente Hipólito Irigoyen), el puerto de Buenos Aires se convulsionó

por la llegada del monumento, recibido por el propio Zocchi y el ingeniero Baldoni, presidente del Comité Italiano local.

Las crónicas de la época dan cuenta del esfuerzo realizado para movilizar la obra sin que sufra ningún episodio que la afecte, luego del viaje desde Italia. Las fotos que acompañan a las notas muestran a obreros junto a "Colón" para "formarse una idea de las dimensiones de la estatua".

Dos meses después, el 15 de junio del mismo año, Irigoyen, acompañado por el artista Zocchi, autoridades nacionales e internacioanales, presidió el acto en el que la obra quedó formalmente inaugurada. La noticia fue tapa de los diarios del día

siguiente y ocupó además varias páginas. El país acuñó una medalla conmemorativa del evento.

"La satisfacción experimentada ayer por este artista en el instante en que el monumento quedó librado a la admiración de la enorme concurrencia allí reunida, debe haber compensado ampliamente los esfuerzos que el mismo reclamara", consideró La Nación sobre Zocchi, que ese mismo día emprendió el viaje de regreso a su patria en el vapor Principessa Mafalda.

Con Colón en su lugar definitivo, se sucedieron años convulsionados, con golpes de Estado y recambios presidenciales. Así se llegó a junio de 1955, cuando en el marco del intento de derrocamiento de

, aviones de la Armada Argentina bombardearon la Plaza de Mayo y sus alrededores.

El monumento del marino genovés sintió el impacto de los balazos disparados por las aeronaves e incluso los mismos aún pueden apreciarse en el monumento. Sin embargo, no sería la última vez que la representación del almirante genovés sufrió un siniestro de esas características y otro hecho similar la pondría en el centro de la escena unos cuantos años más adelante.

Tras un largo período de "tranquilidad", y cuando corría 1987 y Raúl Alfonsín era presidente, Colón volvió a "sufrir". El gobierno radical padecía algunos cimbronazos. Amenazas y atentados, con uno que incluyó una mutilación al cuerpo del ex presidente Perón, sepultado en el cementerio de la Chacarita, desestabilizaban a Alfonsín. En ese marco, un explosivo de bajo poder fue colocado en el monumento a Colón. El estallido no produjo daños mayores. Nunca se supo quiénes fueron los autores.

Más de un cuarto de siglo después, el monumento volvió a estar en el centro de la escena, pero esta vez la noticia fue que le tocó abandonar el lugar que ocupó durante los últimos 92 años.

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