"Mi tiempo como profesional fue un viaje increíble, pero tiene que terminar después de 19 años. Miro con cariño cada temporada y quiero agradecer a cada uno de mis compañeros y entrenadores", dijo Jason Kidd, que entrará, en el futuro, en el salón de la fama.
Kidd, de 40 años, ganó, poco antes de finalizar su carrera, su primer y único anillo de campeón, con los Dallas Mavericks. Y condujo dos veces a la final a los New Jersey Nets, en 2002 y 2003. Además, fue elegido cinco veces en el equipo titular del All Stars. Y como base de la selección estadounidense, ganó dos medallas de oro olímpicas (Sydney 2000 y Pekín 2008).
Luego de vestir las camisetas de Phoenix, Dallas, New Jersey y New York, dio en total 12.091 asistencias y robó 2.683 balones, sólo por detrás del mítico John Stockton. Jugó un total de 1.391 partidos, en los que promedió 12,6 puntos, 6,3 rebotes y 8,7 asistencias.
"El valor de Jason en New York y en la NBA no puede ser cuantificada por las estadísticas", dijo el manager general de los Knicks, Glen Grunwald, respecto a la conducta profesional que lo convirtió en uno de los jugadores más respetados de la liga.
Mike Woodson, entrenador del equipo neoyorquino, se mostró orgulloso por haberlo dirigido: "Su liderazgo dentro y fuera de la cancha fue un factor muy importante para que nuestro equipo llegase a las 54 victorias. Considero un honor decir que lo entrené", agregó.