Paraguay recuerda trágica jornada a un mes de las elecciones

Se cumplen 14 años del levantamiento contra el Gobierno de Raúl Cubas, en el que murieron ocho personas y el vicepresidente Luis María Argaña

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A un mes de las elecciones nacionales sobrevuela en el país el fantasma del "marzo paraguayo", cuando se cumplen 14 años de las protestas populares que costaron la vida a ochoóvenes y al entonces vicepresidente del país Luis María Argaña.

Familiares de las víctimas de entonces y organizaciones de derechos humanos intentan mantener viva la memoria de aquellos incidentes y montaron una exposición fotográfica en el centro de Asunción, frente al Panteón de los Héroes.

Todavía hay gente en Paraguay que cree que las protestas de aquel marzo negro fueron en vano, pero el sacerdote católico Francisco De Paiva Oliva sostuvo este sábado: "El saldo fue positivo, ya que la lucha hizo que Lino Oviedo no tome el poder y el país se libró de una dictadura militar". Además, se sentaron las bases para futuras generaciones, aseguró.

No se sabe qué efecto podrá tener en las elecciones del 21 de abril, porque Oviedo ya no está para disputar el gobierno en las urnas. Murió el 2 de febrero cuando cayó a tierra el helicóptero en el que viajaba durante la campaña electoral, siendo el candidato presidencial por la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace).

Tampoco están activos en política Raúl Cubas Grau ni Luis González Macchi, figuras de primer orden en aquellos años convulsionados de la historia reciente de Paraguay. Cubas Grau era el presidente, con apenas 7 meses en el cargo, cuando se sucedieron los hechos violentos que desembocaron en su renuncia y en la masacre de jóvenes a cargo de francotiradores.

Todo comenzó en la mañana del miércoles 23 de marzo de 1999 cuando Argaña fue asesinado por un grupo, aparentemente paramilitar, que lo acribilló en plena calle mientras viajaba en una camioneta hacia el centro de la ciudad.

El jueves 24 murió un joven campesino, de un balazo en la cabeza, y entre la madrugada del viernes 25 y el sábado 26 se produce la matanza en las calles aledañas al Congreso y al cuartel central de la policía de otros siete jóvenes y se registraron unos 700 heridos.

Aquel capítulo de la historia reciente, conocido como "marzo paraguayo" se cerró el domingo 27 de marzo con la renuncia del presidente Raúl Cubas Grau y la asunción del titular del congreso Luis González Macchi.

Por la muerte de Luis María Argaña, y como autores materiales, fueron condenados a 25 años de cárcel, Constantino Rodas, Luis Rojas y Reinaldo Servín, mientras que a Pablo Vera Esteche le correspondieron 22 años de prisión. Pero los autores intelectuales siguen sin ser identificados.

Gladys Bernal, madre de Henry Díaz Bernal, uno de los jóvenes asesinados, lamenta aún hoy que no se haya hecho justicia plena y asegura que los autores de la masacre siguen libres y "haciendo política", pero no identificó a nadie en particular.

Algunas evidencias apuntaron entonces al general Lino César Oviedo, quien aspiraba a la presidencia de Paraguay. Oviedo huyó del país y se refugió primero en Argentina y luego en Brasil, hasta el 2004 cuando decidió entregarse a la justicia.

El sacerdote De Paiva Oliva, muy ligado a organizaciones populares, admite que muchos de sus compatriotas pueden haber perdido la esperanza, pero "lo cierto es que se construyó un importante cimiento para las siguientes generaciones".