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Parafraseando el refrán que asegura eso de que "quien mal anda, mal acaba", bien podríamos decir que el que mal duerme, mal vive.

Es que las consecuencias de no descansar correctamente pueden clasificarse en distintos órdenes: desde la alteración de la calidad del sueño y reducción de la capacidad de descanso (sueño excesivo, pérdida de concentración) hasta accidentes laborales o domésticos, trastornos en el rendimiento intelectual y pérdida de memoria.

"Y en lo que tiene que ver con la mala oxigenación nocturna que produce, genera hipertensión arterial, riesgo de arritmia cardíaca, ataques cardíacos y cerebrales, mayor riesgo de diabetes y síndrome metabólico", dijo a Infobae el doctor Facundo Nogueira (MN 84970), médico neumonólogo.

Consultado sobre cuáles son los trastornos del sueño más comunes, Nogueira detalló que estos son, por un lado, el insomnio, que lo padece el 20% de la población mundial en algún momento de su vida y tiene que ver con diferentes factores, siendo posible que se vuelva crónico cuando dura más de un mes.

"Los trastornos van desde los ronquidos en una punta del espectro y en el otro las apneas, que son procesos que se producen durante el sueño y se caracterizan porque las paredes de la faringe (que son musculares) se relajan durante el sueño y esto hace que las vías respiratorias colapsen", explicó el especialista, quien remarcó: "El paciente deja de respirar 10 segundos (puede durar hasta más de un minuto) y puede darse entre cinco y 30 veces por hora, lo cual representa un cuadro severo y hay casos más agudos de 100 episodios por hora".

Así es que lo que termina ocurriendo es que cada vez que se produce una apnea bajan los niveles de oxígeno en sangre y sube la frecuencia cardíaca, sube la presión arterial y el cerebro se pasa la noche "despertándose" para que el paciente no entre en un paro respiratorio. De ahí que al día siguiente esté cansado, ya que "es como si hubiera dormido una hora".

"Esto dificulta la capacidad intelectual y son pacientes que tienen más accidentes de tránsito: entre 2 y 7 veces más riesgo de accidente que la población normal", subrayó Nogueira.

Tras asegurar que "la apnea es uno de los cuadros respiratorios más comunes del mundo, padecido por el 10% de los hombres y 5% de mujeres", el coordinador del Programa de Medicina del Sueño del Hospital de Clínicas puntualizó que el 70% de las apneas tienen que ver con la obesidad y el 50% (uno de cada dos) de las personas con sobrepeso tienen apneas.

La importancia de un diagnóstico temprano

Ante este tipo de trastornos, la recomendación es consultar con un especialista en trastornos del sueño, que indicará los estudios a realizar. Los más usuales para este tipo de casos son la polisomnografía y poligrafía respiratoria nocturna, en los que, mientras el paciente duerme, se le colocan sensores de contacto superficiales que registran su ritmo respiratorio, cardíaco, ronquidos, posición corporal y actividad neurológica durante el sueño.

"Al día siguiente se realizan los trazados de los resultados y se llega a diagnóstico", explicó Nogueira.

Todo este tipo de estudios son posibles de realizar en el domicilio del paciente o en un laboratorio.

Con ese objetivo, desde este mes funciona en el Hospital de Clínicas un Programa de Medicina del Sueño que tiene como herramienta diagnóstica un laboratorio para diagnosticar todas estas patologías.

Provisto con equipos de  polisomnografía Philips de última tecnología, –Alice 5 y Alice PDX–, funciona de forma gratuita y prevén realizar cerca de cien estudios del sueño al mes.

"El laboratorio se encuentra equipado con tecnología de punta, que permite diagnosticar todo el espectro de trastornos del sueño, tanto respiratorios como neurológicos. Desde ronquidos, apneas e hipoventilación alveolar nocturna, hasta trastornos neurológicos, como movimientos periódicos de miembros inferiores, insomnio, narcolepsia, hipersomnia primaria", explicó Nogueira, quien remarcó que "de esta manera, el Hospital de Clínicas se transforma en el único hospital universitario de Buenos Aires que posee un Laboratorio de Sueño".

"El estudio de los trastornos del sueño requiere de personal médico y paramédico especialmente entrenado, con el debido soporte tecnológico, en el marco estructural y logístico. La inserción de este laboratorio en una institución hospitalaria resulta clave para la correcta interacción con los demás servicios implicados en el manejo de los pacientes que potencialmente padecerán estas patologías", indicó.

Tratamientos para paliar el cuadro

Nogueira detalló que una de las alternativas –si el paciente es obeso– es bajar de peso. Aunque admitió que el tratamiento de esa enfermedad de base (la obesidad) no es sencillo y manifestó que "para casos más importantes el método más efectivo y que revierte el cuadro es el uso de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP)". Se trata de un compresor pequeño que, conectado a una manguera flexible con una mascarilla, se coloca en la nariz del paciente, da aire y mantiene abierta la vía respiratoria toda la noche, lo cual posibilita "que el paciente vuelva a dormir naturalmente".