La cuestión electoral agita las aguas del PJ de Tucumán. Durante la mañana de ayer, hubo una importante presencia de intendentes y dirigentes alineados con el gobernador José Alperovich en la Casa de Gobierno. Además de confirmarse esta semana que el mandatario no descartó encabezar la nómina de candidatos a diputados nacionales, se sumó la noticia de que habrá en su lista un lugar para un representante de "La Cámpora", en caso de que lo soliciten desde Presidencia.
"Vamos a ver, sí, sí", respondió ayer el gobernador cuando fue consultado sobre si habrá lugar para la agrupación que lidera Máximo Kirchner. Pero advirtió también que habrá internas en su espacio político.
Esta definición levantó cierta polvareda. Se espera que el kirchnerismo duro no solo pida una banca para la agrupación ultra K, sino también una para que la diputada Stella Maris Córdoba –que apoya a Cristina Kirchner pero es adversaria del alperovichismo– pueda aspirar a renovar su banca. Ante este panorama, la discordia volvió a despertar en los sectores más tradicionales del Partido Justicialista (PJ) tucumano.
Las primeras quejas se escucharon desde el municipio de Famaillá, según informa el diario tucumano La Gaceta. Los "mellizos" José y Enrique Orellana protestaron porque consideran que ni los camporistas ni la diputada tienen una base social y electoral para sostener sus aspiraciones. Les faltan pergaminos.
Sucede que José, quien ejerce un cargo como legislador, busca una banca nacional. Luego de inaugurar ayer una obra en una zona muy pobre de Estación Pacará (Banda del Río Salí), Alperovich no quiso meterse en esa polémica. "El legislador Orellana es un gran compañero. No hay ningún problema. Creo que los ciudadanos elegirán al que trabaje. Tanto el legislador (Jesús Salim) como el diputado (Adrián Santillán) nos vienen ayudando. No hay que pelear", convocó.
Independientemente del prisma por el que se lo mire, la presencia de la agrupación genera cortocircuitos internos. "Tenemos el derecho de elegir y de ser elegidos. Todos aquellos que quieran ser candidatos, primero tienen que batallar dentro del partido", lanzó Enrique Orellana, intendente de Famaillá. Después, elogió a Alperovich y pidió su reelección.
Santillán, que es camporista, prefirió desentenderse de la controversia. "Venimos trabajando en todo el país para contribuir al proyecto nacional. No estamos charlando sobre ningún nombre particular", evadió lo relativo a los armados electorales. Aunque sí consideró que el titular del Ejecutivo sería una buena cabeza de lista.
Otro jefe municipal que coincidió con el orellanismo fue Luis Espeche, intendente de Bella Vista. A él también le generó inconvenientes la presencia de la agrupación ultra K en su distrito. "Somos dirigentes peleadores de los espacios. Lo ideal sería consensuar la lista entre todos. Hay gente que por ahí no tiene representatividad de votos y aparece en la lista contra otros que tienen respaldo popular. La Cámpora no lo tiene. Que militen no con el discurso sino con los pies en el barro", cuestionó.
Otros dirigentes prefirieron mantenerse al margen de las internas. Apoyaron, sin embargo, la posible candidatura de Alperovich. "Es el mejor candidato", consideró el intendente de Monteros y presidente del Congreso del PJ, Alberto Olea. "Siempre hay internas hasta que nos ponemos de acuerdo y apoyaremos la lista que el gobernador nos diga", restó importancia.
El legislador Guillermo Gassenbauer, por su parte, se mostró favorable a las intenciones del gobernador de intentar un nuevo mandato y alentó una futura reforma constitucional en la provincia. "Hay que dejar que el pueblo decida si quiere que Alperovich siga. No hay que temer a la reforma", afirmó.