Se escapó de Ghana en un barco que no sabía dónde iba huyendo de una guerra entre tribus. Llegó a Buenos Aires, estuvo sin rumbo algunos días hasta que consiguió refugio en migraciones y ahora es jugador Boca.
Se llama Bayan Mahmud, tiene 18 años y si bien empezó como volante en la actualidad juega de 4 –un puesto con muchas dificultades para Carlos Bianchi- en la cuarta división. Desde principios de año firmó contrato para competir oficialmente.
"Quiero ser el primer negro en jugar en la Selección Argentina", dijo el futbolista ghanés que está dando sus primeros pasos en Boca, y que admira a Hugo Ibarra y Juan Román Riquelme.
Se escapó de su país, una pequeña nación al oeste de África, hace 28 meses. La guerra entre dos tribus terminó con la vida de sus padres en 2005, y él y su hermano fueron a parar a un orfanato. Pero en 2010 el conflicto se reanimó y volvieron a ser perseguidos, por lo cual tuvieron que huir.
"Yo soy de la tribu Kusazi y nos venían a perseguir. Ellos se reconocen por una marca que llevan en el cuerpo. Si me veían, se iban a dar cuenta de que no tenía ninguna marca. Por eso, quería irme. Empezamos a correr, ese lugar es medio jodido. Y no sabía qué pasaba con mi hermano. Fui a otra ciudad para entrar a un barco. Estuve como una semana. Hice amigos en ese barco, me contaron que salía al día siguiente y me ayudaron a meterme. Era muy peligroso. Yo entré ahí pero no sabía adónde iba", contó.
Bayan explicó que durante el viaje dormía atrás de un contenedor, en el piso porque no tenía documentos ni nada. "Estuve ahí escondido un día y medio. Al final, salí. Si no, iba a morir. Y por supuesto los que me vieron son muy buena gente. Me dijeron que me quedara tranquilo, que no saliera mucho. Cuando era el tiempo de comida, me traían. Y así estuve las tres semanas", agregó.
"Yo no sabía que estaba viniendo a Argentina. Me subí a cualquier barco, tenía que escapar de la guerra", señaló. En el camino perdió a su hermano, a quien encontró hace poco tiempo gracias a las gestiones del club.
Cuando llegó al país estuvo tres días sin rumbo, hasta que se encontró con un grupo de senegaleses ("con quienes hablé del Mundial de Sudáfrica 2010", relató) que lo guiaron hasta migraciones, donde recibió ayuda.
Su carrera en el fútbol comenzó de la mano de su padre, un ex futbolista de un prestigioso club de su país. Junto con su hermano se pasaban los días en busca de lugares para poder jugar a la pelota.
En Argentina, comenzó a ir al barrio de Constitución, donde había muchos africanos, y los sábados siempre pasaba por la plaza en la que jugaban hasta que un día lo invitaron a entrar. "Venían perdiendo, pero pasamos a ganar todos los partidos. No sabía que estaban jugando por plata. Y me dieron $20. ¡Buenísimo, je!", comentó.
"Entonces empecé a ir seguido y una persona que se llama Rubén García me vio jugando ahí y me trajo a Boca. Agarramos el formulario y me tomaron la prueba. Y ese día jugué muy bien", relató Bayan sobre su llegada al "Xeneize".
Desde 2011 forma parte de la categoría 94, y este año fue inscripto para poder jugar oficialmente. Si bien comenzó como volante por derecha, actualmente se desempeña como marcador de punta y sueña con debutar en Primera.
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