Primer Angelus de Francisco: "Dios nunca se cansa de perdonarnos"

Más de 100.000 personas participaron en la Plaza de San Pedro en la primera oración mariana ofrecida por el Santo Padre. Dijo que si Dios no perdonara el mundo "no existiría"

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Desde la ventana del apartamento papal que da a la plaza de san Pedro del Vaticano, el papa Francisco rezó por primera vez el domingo el Angelus en latin y en italiano.

A las 12 hora local (11 GMT) el pontifice se dirigió a sus fieles con quienes ya tuvo el primer encuentro en la mañana cuando se saltó el protocolo y apareció por sorpresa en las inmediaciones de la plaza de San Pedro en el Vaticano. Allí católicos y curiosos lo recibieron con aplausos y vítores.

      
      


"El rostro de Dios es el rostro de la misericordia, que siempre tiene paciencia. ¿Os habéis parado a pensar la paciencia que tiene con nosotros?", afirmó el argentino Jorge Mario Bergoglio, en su breve mensaje pronunciado en italiano ante más de 100.000 personas en la Plaza San Pedro.

"Dios nunca se cansa de perdonarnos. El problema es que nosotros nos cansemos de pedirle perdón. No nos cansemos nunca. Él es el padre amoroso que siempre perdona, que tiene misericordia con todos nosotros", dijo Francisco, quien fue elegido hace cuatro días como el primer papa latinoamericano en la historia de la Iglesia Católica.

  
      
      


Durante el primer Ángelus del nuevo papa, la Plaza de San Pedro se encontraba repleta de fieles. Francisco fue recibido por un fuerte aplauso y gritos de "¡Viva el papa!". Entre la multitud ondeaban numerosas banderas de Argentina, España, México y otros países.

Bergoglio ha contado a los fieles que ha elegido el nombre en honor de Francisco de Asís, el patrón de Italia, lo que refuerza sus relaciones con este país, ya que su familia procede del norte italiano.


En la ventana del apartamento papal, donde todavía no vive, colgaba un dosel, a la espera de que elija el escudo de su pontificado. 

Antes, Francisco celebró misa en la iglesia de Santa Ana en el Vaticano, un pequeño templo frecuentado sobre todo por los trabajadores y vecinos del Estado pontificio. En su homilía, el papa habló de nuevo del perdón y consideró que "el mensaje propio de la Iglesia es el mensaje de la misericordia".

      
      

Al acabar la misa, el Papa se tomó tiempo para saludar uno a uno a los fieles presentes, que gritaban "Viva el papa" y "Francisco, Francisco".