El filme se estrenó en la noche del lunes en Viena y la propia Natascha Kampusch y su familia acudieron a su proyección, que frente a lo habitual en otros estrenos, no se concibió de manera festiva ni glamorosa. Muchos espectadores abandonaron la sala de cine abatidos o con lágrimas en los ojos.
En 1998, la desaparición de la pequeña Natascha, de entonces diez años, desató una gigantesca acción de búsqueda. Pero su captor, Wolfgang Priklopil, la retuvo ocho años y medio en un cobertizo, donde también abusó de ella. En 2006, Kampusch logró escapar y su historia dio la vuelta al mundo.
Según la actriz británica Antonia Campbell-Hughes, quien da vida a Kampusch en la gran pantalla, su mayor reto era la responsabilidad ligada a la propia historia. "Es una gran responsabilidad, pero también un gran honor", dijo sobre la alfombra roja.
Para el actor que interpreta a Priklopil, el danés Thure Lindhardt, lo más difícil era intentar no juzgarlo a la hora de actuar, aunque en lo personal fuera imposible. "Como actor, tengo que encarnarlo como persona, y eso es lo que he intentado", declaró.
"Estaba claro que sólo uno de nosotros sobreviviría. Y al final fui yo. Y no él". La frase con la que arranca la cinta es el culmen del enfrentamiento entre dos voluntades, que la película detalla sin efectismo pero sin esconder la violencia que sufrió Kampusch.
La película, dirigida por la neoyorquina afincada en Alemania Sherry Hormann (Desert Flower), está basada en la biografía homónima publicada por Kampusch.
El cineasta Berbd Eichinger, fallecido en 2011, ya había comenzado a escribir el guión. Según Hormann, lo más difícil era encontrar un motivo que atrajera al espectador a ver la película.
Y éste fue "la fuerza de ganar una batalla semejante", relató. Antes de que diera comienzo la película, de casi dos horas, Kampusch posó ante los medios, pero no pronunció una palabra.
El film muestra sin tapujos la violencia ejercida sobre Kampusch: hambre, oscuridad, palizas, soledad y violación.
Este tema, si hubo o no relaciones sexuales, si fueron consentidas u obligadas, ha sido el mayor interés de los medios sensacionalistas y una excusa incluso para arrojar dudas sobre la condición de víctima de Kampusch.
Aunque ni en entrevistas ni en su autobiografía ella se ha referido nunca al asunto, la película cuenta que Priklopil abusó de una Kampusch ya adolescente que, en algún instante, encuentra incluso en ese sexo forzado una pincelada de cercanía y cariño.
La relación de secuestrador y secuestrada es explicada en toda su complejidad patológica. Priklopil juega a ser desde el padre severo pero magnánimo al novio capaz de hacer regalos a cambio de gratitud y admiración.
"Soy tu familia, tu padre, tu madre, tú abuela", le dice él a ella, en un resumen de su intento de anular a su víctima.
Para el rodaje del filme se reprodujo completamente el zulo donde Kampusch pasó los primeros cuatro años de secuestro.
Sus padres abandonaron el cine tras la proyección visiblemente conmocionados pero sin ofrecer declaraciones.