Para el Indec, el desempleo subió a 6,9% en el último trimestre de 2012

La Encuesta Permanente de Hogares del organismo confirmó la suba para el último tramo del año pasado. Además, indicó que un 9% de la oferta laboral se ocupó menos de 35 horas semanales pese a querer hacerlo por más

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 Adrián Escandar 162
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El relevamiento para los 31 aglomerados urbanos arrojó que sobre una población de 25,4 millones de personas, 11,77 millones participaron del mercado de trabajo, de las cuales 10,96 millones se ocuparon en relación de dependencia y como independientes, mientras que 808 mil no lograron su objetivo.

Además, poco más de un millón se encontraban subocupadas.

En términos relativos, el organismo de estadística informó que la tasa de participación subió dos décimas de punto porcentual en un año, a 46,3% de la población total, aunque disminuyó frente al pico que se había anotado tres meses antes, cuando había alcanzado a 46,9 por ciento.

La extrapolación al total país determina una oferta de trabajadores de casi 19 millones, la cual se incrementó en 306.800 personas, a un ritmo de 1,64%, mientras que se ocuparon 17,65 millones, un 1,34% más que en el cuarto trimestre de 2011.

De ahí que en términos relativos el desempleo se elevara en dos décimas de punto porcentual, equivalente a 74.400 personas, en su mayor parte por la pérdida de capacidad de generar empleos de la industria de la construcción, tanto de obra como de comercialización, y en menor medida del comercio y algunas manufacturas de exportación.

Si a la masa de desocupados se suma la población ocupada que trabajó menos de 35 horas a la semana, pese a querer hacerlo por más tiempo, surge una proyección para el total nacional de 3,06 millones de personas con dificultades de inserción laboral (1,32 M desempleados y 1,74 M subocupados).

Amplia dispersión regional

La EPH midió que el desempleo fue singularmente más alto en el conjunto de aglomerados con más de 500.000 habitantes, con 7,4%, que en los menos poblados, donde se limitó a 4,5 por ciento.

Semejante brecha, que fuera resaltada por la Presidente de la Nación, se explica porque mientras en el primer caso la tasa de participación fue de 47,7% del total de la población de esos distritos, en el segundo fue de apenas 41 por ciento.

Esa diferencia de casi siete puntos porcentuales de la población económicamente activa se atribuye al denominado efecto desaliento en las áreas con baja densidad demográfica, por las dificultades de los habitantes para acceder a un puesto remunerado.

Los casos extremos se localizan en Formosa y Gran Resistencia con 34,2% y 33,7% de la población que busca un empleo y sendas tasas de desocupados de 3,2% y 1,5%, respectivamente.

Mientras que en la situación opuesta se destacan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los partidos del Gran Buenos Aires, donde la PEA representó el 53,9% y 47,4% de sus habitantes y la desocupación fue de 7,5% y 11,4%, respectivamente.

Las excepciones fueron los aglomerados patagónicos de Río Gallegos y Ushuaia-Río Grande, en los que la oferta laboral fue de 47,9% y 47% de sus poblaciones y el desempleo fue de apenas 1,6 y 2,2 por ciento.