Los nombres (Fifa Iriondo de Atucha, Adela White Lynch). Los textuales ("Moria Casán no me gusta. Una o dos veces hizo chistes diciendo que había pasado weekend en mi casa, me pareció tan triste que no me divirtió"). Los caprichos (champagne al mediodía y viajes relámpago a París por el inicio de la temporada de trufas).
Hay un indudable placer camp al acercarse a la vida de Amalia Lacroze de Fortabat a través de Amalita, La Biografía (Editorial Sudamericana), el flamante libro que revela los secretos de la socialité que, tras enviudar y demostrar rápidamente su talento para los negocios, se convirtió en una de las empresarias más poderosas, igualmente admirada como temida, de las últimas décadas en la Argentina.
Sin embargo, su historia no es solo la de una mujer riquísima y sus extravagancias, sino también la de una filántropa incansable que destinó millones de su fortuna a la actividad benéfica, una coleccionista y mecenas de arte (desencadenó incluso uno de los mayores escándalos literarios recientes, cuando su fundación premió y luego casi censuró la novela El Anatomista de Federico Andahazi), así como también la responsable de dirigir los destinos de un grupo industrial y ganadero que transformó a la cementera Loma Negra en sinónimo de éxito primero, y luego de lo que se dio a llamar "la patria contratista".
A un año de su muerte, Marina Abiuso y Soledad Vallejos, las autoras de su apasionante biografía que ya es uno de los sucesos de la industria editorial de la temporada, hablaron con Infobae sobre la escandalosa vida de la icónica "reina del cemento", su sospechado vínculo con el terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, y el presente del multimillonario imperio Fortabat.
- ¿Como surgió la idea del libro sobre Amalia Fortabat?
Marina: Fue algo que se nos ocurrió enseguida después de su muerte. Nos pusimos a leer acerca de ella y empezaron a aperecer cosas muy interesantes. Los obituarios habían contado solo una parte muy pequeña de su vida, y hubo tanto que quedó afuera, que le dije a Soledad por chat "acá hay un libro". Fuimos a la editorial con la propuesta y aceptaron.
-¿Cuál era la opinión que tenían ustedes acerca de ella?
Soledad: Creo que ambas teníamos ese preconcepto de que era una señora que se habia metido en todo, y ese "todo" era muy amplio, y muy rápidamente nos fuimos dando cuenta que era mucho mas inteligente de lo que pensábamos. Por ejemplo, le interesa el arte, entonces paga una cantidad descomunal, la más alta en la historia del arte moderno en esa época, por un cuadro de Turner, y eso le permite ser conocida en Nueva York. Después como eso no le alcanza, se hace pintar por Warhol. Y luego inventa premios.
M: Eso también pasa con el cuadro de fútbol que tuvo en los 80, que uno piensa que fue una más de sus excentricidades, pero cuando investigás en profundidad te das cuenta que hay un trasfondo político, una intencionalidad de proyección mediática ahí en esa historia. No sé si tanto para nosotras, pero al momento de su muerte, para el imaginario popular, Amalita era una curiosidad de los 90, una empresaria poderosa, y no mucho más, y cuando empezamos a investigar sobre ella nos dimos cuenta que si bien era una persona profundamente caprichosa, también era muy pero muy astuta.
-¿Creen que Amalita podrá ser recordada por la opinión pública como algo más que ese ícono del poder de los 90 en el que se había convertido?
S: Bueno, la verdad es que no hay una manera de saber eso, pero lo que sí es que las personas que leyeron el libro se sorprenden mucho con su historia, descubren que esa empresaria calculadora y bastante tramposa, símbolo de la frivolidad del menemismo, era un personaje muy humano, como reconoce que le sucedió el propio Marcelo Zlotogwiazda en el prólogo. Nuestra intencion era justamente que se amplíe la mirada sobre ella.
-Una de las grandes revelaciones del libro es su relación con "Beto", un ex combatiente de Malvinas que ella conoce durante una visita al hospital de Campo de Mayo, y a quien "amadrina" durante toda su vida. ¿Cómo llegan a él?
M: "Beto" fue una de las personas que cargó su ataúd en su funeral en el Cementerio de la Recoleta, y lo hizo vestido de uniforme militar, algo que nos llamó la atención, entonces lo rastreamos y dimos con esa historia.
S: Era alguien que estaba muy agradecido con Amalita, con quien sentía tenía una deuda, y quería contar todo lo buena que ella había sido con él.
M: Pasó mucho eso con gente que peleó en Malvinas una vez que el libro estuvo en la calle. Me contactó otro ex combatiente para hablarme de la historia de sus cuidados a los soldados en el hospital de Campo de Mayo, diciendo que había sido como lo contábamos en el libro, ella yendo a hablar con todos, preocupándose por ellos, donando cosas. Nosotros nos concentramos en la historia de "Beto", pero ella ayudó a muchos.
-Hay una foto en el libro donde se la ve a Amalita en el cumpleaños de "Beto", una celebración muy austera y rodeada de gente ostensiblemente menos adinerada que ella. Da la impresión que era alguien con la calle o sensibilidad suficiente para sentirse igual de cómoda en ámbitos fastuosos u en otros más modestos
M: Sí, pero también había un acting ahí, la divertía un poco eso de entrar y salir. Era un poco una excursión para ella. Sucedía lo mismo con el mundo del arte. Amalita estaba en los lugares mas exclusivos y después comiendo un choripán en la casa de Bergara Leumann.
S: Es verdad que iba a una villa, comía ahí, pero también era un gesto de excentricidad, de "miren dónde estoy". Otro de sus gestos era dónde iba sentada en el auto. En muchas notas se resaltaba que era tan democrática que iba en el asiento al lado del conductor, pero en realidad lo hacía porque era mejor para su espalda.
M: No era que Amalita agarraba el auto y apareciese en esos lugares. Llegaba con custodios que revisaban la zona, analizaban si estaban dadas las condiciones del lugar para que ella pueda estar ahí. La gente se queda con eso de "vino a casa y tomó mate", pero no era precisamente así.
-¿Pudieron contar con la colaboración de su familiares para escribir el libro?
S: Al comienzo de la escritura tuvimos contacto con ellos, que enseguida supieron que estábamos preparando la biografía por medio de algunos de los que habíamos entrevistado para el libro. Nos dijeron que iban a colaborar pero después no supimos más nada de ellos, pero tampoco obstaculizaron.
M: Por eso nosotros decimos que somos la "biografia no desautorizada" de Amalita, ya que si bien no hicieron nada para facilitarla, tampoco hicieron nada para impedirla.
-¿Y ahora que el libro ya está en la calle se comunicaron con ustedes?
S: No, tampoco, pero quiero destacar que, mas allá de la decisión de no recibirnos, que puedo entender porque era un duelo reciente, siempre hubo un trato amable, siempre atendían los llamados, aunque más no sea para negarse a nuestros pedidos.
-De todas formar se trata de un libro muy respetuoso, que podrían apreciar
S: Y es que cuando vos estás haciendo una investigación seria y documentada, ¿por qué vas a ser irrespetuoso? Nuestra intención no era ni reírnos del personaje ni revindicarlo, es un libro periodístico por más que tenga algunas técnicas más propias de la narrativa. Entonces la ganancia es mostrar que es la señora que dijo lo de África*, la señora que escribía poesía sobre el alma rosa**, una mujer hipermisógina pero que a la vez podía ser una figura feminista interesante, su riqueza es que la podés leer de muchos lados.
M: Una pregunta que se reiteraba mucho cuando íbamos a algunas fuentes cercanas a ella era "¿pero el libro es a favor o en contra?" y nosotras siempre decimos: el libro es la biografía de ella y nadie es todo luz. No nos hubiese interesado un proyecto con la intención de contar solo lo peor y ocultar historias en las que ella se lució, porque ha habido muchas de esas.
S: Es la persona que estafó al Estado, pero que también arregló vidas de gente que no tenía nada. Es la misma persona, y si alguien quiere juzgar, que sea el lector, nosotras entregamos el material. Yo supongo que si la familia vence el prejuicio y se anima a leer el libro, se van a encontrar que es un retrato de la persona.
-Una de los aspectos del libro que quizás no disfruten sea el referido a sus affaires, como los que tuvo con "Coti" Nosiglia o "Palito" Ortega, más tratándose de una familia que, excluyendo a Amalita, siempre cultivó un perfil bajo en los medios
S: Quizás, pero la verdad es que Amalita era un personaje de revista, después que enviuda se convierte en un personaje mediático que juega todo el tiempo con el poder del dinero, de la política, la farándula. Y las propias revistas de la época daban cuenta de ese coqueteo constante con otros hombres, de su interés por señores más jóvenes.
M: Nuestra intención no era hacer una lista de sus amantes, y creo que hay muchos que deben estar aliviados de no haberse encontrado en el libro. Igual nosotros no hablamos de romances de Amalita, hablamos de amigos íntimos, de personas cercanas, porque uno no puede saber la realidad de las relaciones de dos personas en su intimidad. Además ella jamás reconoció ninguna pareja después de que murió su marido, así que nosotros no podríamos hacerlo.
-El libro también aborda la relación de Loma Negra con el secuestro y desaparición durante la dictadura de Carlos Moreno, el abogado que representaba a los trabajadores de la cementera. A su juicio, ¿Amalita pudo haber tenido algo que ver con ese crimen?
S: Es un tema muy delicado. En el jucio sobre la muerte de Moreno se quiere equiparar Loma Negra con Ledesma, Fortabat con Blaquier, pero son estructuras muy diferentes. En Ledesma sí existió mucho tiempo esa coacción al trabajador, que desembocaba en episodios siniestros y tremendos. En Loma Negra todo se arreglaba con plata. Querías sacarte a alguien de arriba y lo echabas, le pagabas una indeminización buenísima, y ya está. Podía ser una negociación dura, pero con el dinero todo se terminaba arreglando. Por lo cual es raro que se haya querido secuestrar al abogado, o por lo menos es curioso, si bien el abogado había recibido amanazas que están comprobadas. Pero se va de esquema de cómo se manejaba esto.
M: La realidad es que después de que desaparece Moreno nadie tomó las causas laborales contra la cementera, y la convicción que tiene la familia de Moreno es que Amalita y Loma Negra tuvieron que ver con esto. De todas formas, la Justicia todavía no se expidió, asi que sería irresponsable de nuestra parte emitir alguna opinión acerca del tema.
-Y a casi diez años de la venta de Loma Negra a capitales brasileros, y a un año de la muerte de la matriarca del grupo familiar, ¿cuál es el presente del imperio Fortabat?
S: El imperio Fortabat como tal ya no existe, es ahora un montón de plata. El imperio era sobre todo poder, porque Loma Negra era la cementera con la que tenías que hablar para realizar obra pública, así que eso permitía cultivar relaciones políticas, y no hay manera de regenerar eso. Al momento de morir, Amalita tenía 1200 millones de dólares, era la cuarta fortuna más grande del país, y eso fue lo que les dejó. Pero no les dejó los nexos para levantar el perfil.
* "Una vez me pregunté si todo esto tenía sentido, si mi misión en el mundo no era otra. Pensé muy seriamente en dejar todo e ir a trabajar con los pobres al África. Al final no fui por el calor, yo sufro mucho el calor". Amalia Fortabat, Revista Noticias (1998)
** "El alma tenía color/ y tenía forma/ su color era rosa cuando todo andaba bien/era gris cuando éramos indiferentes/ era roja cuando éramos tristes/era lisa cuando éramos felices". Poesía de Amalia Fortabat (1992)