Como cada año, los lectores del 'New Yorker' compiten para ilustrar la tapa

Como ya es costumbre, la revista neoyorquina pidió a su público que rediseñaran al mítico personaje Eustace Tilley, símbolo de la publicación desde su primer número, en 1925

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La tapa de la revista The New Yorker de esta semana revisita a Eustace Tilley, el célebre dandy con monóculo que fue y sigue siendo el símbolo de la publicación. Como todos los años, para ilustrar la tapa del número de fines de febrero, la revista pidió a sus lectores que rediseñaran al mítico personaje.

La tapa ganadora, titulada Brooklyn's Eustace, fue dibujada por Simon Greiner, un lector de 31 años natural de Sydney, Australia. Representa a un hipster con anteojos en el lugar de monóculo, un gorro en lugar del sombrero de copa, una bicicleta tatuada en el cuello, y en el fondo la silueta de la ciudad de Nueva York.

Greiner, que ahora vivie en Brooklyn, dijo: "No soy yo. Por cierto me vine a vivir a un lugar donde estas personas existen, –las veo todo el tiempo– pero no son las personas que frecuento". Greiner posee un estudio en Williamsburg –considerado el barrio más hipster de Brooklyn–, se mueve en bicicleta y tiene barba ("la tuve siempre", explica), pero no tiene tatuajes. La tapa fue elegida por un jurado entre centenares de propuestas enviadas por los lectores.

En el próximo número del New Yorker se publicarán también las otras once tapas vencedores del concurso que tiene lugar cada año; entre el 14 y el 22 de enero los lectores podrán votar en el sitio su tapa preferida y los autores de las primeras cinco recibirán un ejemplar de Blown Covers de regalo firmado por el director artístico Françoise Mouly, un libro que reúne las tapas diseñadas a lo largo de los años por el New Yorker pero que nunca llegaron a ver la luz.

Eustace Tilley fue dibujado por el primer director artístico del New Yorker, Rea Irvin, que inventó también che inventó también el logotipo, aún en uso. Tilley apareció en el primer número del New Yorker, el 21 de febrero de 1925, pero todavía no tenía un nombre ni una identidad precisa. Estaba inspirado en una caricatura del Conde de Orsay –célebre dandy francés, amigo de Lord Byron y asiduo frecuentador de la alta sociedad londinense en la primera mitad del siglo XIX– mientras observaba a una mariposa.

Tilley se convirtió en Tilley en el número del 8 de agosto del mismo año: era el protagonista de las viñetas humorísticas escritas por el que entonces fuera el director, Corey Ford, dedicados a la realización de la revista. Ford se inspiró para el apellido en el de una tía particularmente divertida, mientras que Eustace fue elegido simplemente porque sonaba bien. Con el tiempo, Eustace Tilley se volvió familiar para los lectores del New Yorker, y apareció en casi todas los números aniversario, siendo a veces parodiado, otras desestructurado, otras transformado y otras modernizado.