El director de cine David Mamet defiende el uso y la venta de armas de fuego

La tapa de esta semana de Newsweek está dedicada al debate sobre el uso y la venta de armas en los Estados Unidos, con una posición provocadora del director: "Saquen las manos de nuestras armas".

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David Mamet, autor del artículo, critica el proyecto presentado por Barack Obama sobre las armas y define la posición del presidente sobre el tema como el resultado de un acercamiento a la ideología "marxista" de su gestión.

Mamet, famoso dramaturgo, guionista y doirector de cine, (autor, entre otros, del guión de Los intocables, y dos veces nominado al Oscar), desde hace algunos años dejó en claro su posición conservadora, algo bastante inusual en el mundo del espectáculo de los Estados Unidos.

Las medidas anunciadas por Obama el 16 de enero son consideradas por algunos como la más grande y ambiciosa iniciativa legislativa sobre el control de armas de los últimos veinte años. Los pedidos de limitación de uso y venta de armas de asalto y cargadores de alta capacidad se hicieron más frecuentes después de la matanza de Newtown, el 14 de diciembre pasado.

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Según Mamet, Obama estaría tratando de responder a la "necesidad" de seguridad de los ciudadanos estadounidenses sin tener el derecho de hacerlo, no habiendo ningunas cláusula en la Constitución que lo autorice.

Mamet cita la Segunda Enmienda, que garantiza a los ciudadanos el derecho de poseer armas, el más sólido y frecuente argumento de los defensores de esta posición.

Pero el argumento de Mamet parte de muy lejos, de la Guerra de Secesión. Los Padres Fundadores no eran políticos. Eran hombres de negocios, escritores, profesores. Hombres, en resumidas cuentas, que conocían la naturaleza humana y que partían del supuesto de que el hombre no es bueno que digamos. Es dócil, fácilmente condicionable, sobre todo por políticos. Los Padres Fundadores sabían que el poder es corrupto, habían tenido una experiencia directa con las acusaciones de abuso de poder contra el rey de Inglaterra Jorge III.

Según Mamet, es a ese tipo de poder que el ciudadano debería ser capaz de oponer resistencia.

Obama se estaría arrogando el derecho de liberar a los ciudadanos estadounidenses del peso de algunas elecciones gracias a la excelencia personal e ideológica que es la investidura presidencial. Mamet sostiene que esto sería un fenómeno inevitable en el proceso político, pero que debería ser combatido para evitar que el poder llegue a privar a los ciudadanos de las libertades otorgadas por la Constitución. Cuando es el Estado el que decide, el que satisface todas las necesidades de los ciudadanos, el resultado es lo que Mamet caracteriza como propio del comunismo: la miseria, la pobreza, la tortura, la esclavitud y la muerte.

Mamet sostiene que los niveles más elevados de violencia con armas de fuego se registran en las grandes ciudades estadounidenses que adoptaron políticas restrictivas, como Chicago y Washington. Se pregunta por qué muchos estadounidenses aceptan que sean los guardias armados los que garanticen la seguridad de las joyerías y los bancos, pero no aceptan que se adopten medidas de seguridad similares en las escuelas. Se pregunta si sus hijos son menos importantes que los objetos de valor de los negocios de Madison Avenue de Nueva York. Según Mamet, una presencia armada en las escuelas podría estar garantizada con el costo de una pistola y pocas horas de adiestramiento a maestros, empleados administrativos y custodias.

Los fusiles de asalto, la tipología de armas más en la mira en el debate, no pueden ser poseídas por los ciudadanos comunes desde 1934 (excepto por los coleccionistas, que deben superar un examen riguroso del gobierno federal). Esta prohibición, sostiene Mamet, hizo que los fusiles de asalto terminaran exclusivamente en manos de los criminales, que por definición no respetan la ley. ¿Cuál es entonces la razón para hacer más exigentes las leyes contra la venta de armas? Mamet recuerda que desde 1968, en los Estados Unidos, cualquiera que desee comprar un arma debe compilar un módulo en donde declara que no es un diletante, que no es culpable de ningún crimen y que no posee ninguna deficiencia mental certificada. Por eso, agregar otra agencia compuesta por burócratas no tendría ningún efecto positivo sobre el control de la violencia derivada del uso de armas de fuego.

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