La obra había sido cedida a la Tate Modern –nombre por el que se conoce el Museo Nacional Británico de Arte Moderno por la Fundación Joan Miró de Barcelona–, y el costo de las reparaciones y la indemnización por la depreciación de la obra ascendió a 203.000 libras (280.000 euros). La noticia fue dada a conocer por el periódico londinense fundado en 1990 The Art Newspaper.
Al parecer, un visitante de la exposición retrospectiva de Miró (titulada La escalera de la evasión) se inclinó contra la imagen apoyando las dos manos, tal vez accidentalmente. Ningún integrante del personal de la galería fue testigo del incidente.
Pintura sobre fondo blanco para la celda de un solitario I, de 1968, forma parte de un tríptico del tamaño de una habitación, y la imagen de la izquierda es de 3,5 metros de largo. El incidente ocurrió el 7 de julio de 2011 y la pintura volvió a mostrarse ocho días más tarde, después de los trabajos de conservación que completó la Tate con el asesoramiento de la Fundación Miró. El trabajo de conservación habría costado apenas unos cuantos miles de libras, por lo que el pago de la indemnización por parte del gobierno de Gran Bretaña es el resultado de la depreciación del valor de la obra. Como su título indica, la pintura acrílica sobre el lienzo es blanca, con una fina línea negra atravesándola diagonalmente.
Después de Londres, la retrospectiva de Miró viajó a Barcelona. Se cerró en agosto de 2012 en la National Gallery of Art de Washington DC, donde la pintura dañada no fue exhibida, ausencia que, según informó la Fundación Miró al diario español ABC, ya estaba prevista antes del incidente.
La Tate Modern tiene alrededor de 5 millones de visitantes al año. En octubre de 2012, un hombre de 26 años, Vladimir Umaniec, garabateó un lema en uno de los murales de la serie Seagram de Mark Rothko, que pertenece a la colección de la Tate. El lema en cuestión decía: "Vladimir Umaniec, a potential piece of yellowism" ("Vladimir Umaniec, una potencia pieza de amarillismo"). Amarillismo sería el nombre del movimiento artístico que dice representar el autor del acto vandálico.
En diciembre pasado, este vándalo, británico de origen polaco, fue condenado a dos años de prisión por daños criminales.
Según sus propias declaraciones, Umaniec está convencido de que con su acción consiguió revalorizar el cuadro de Rothko. "Lo limpiarán, pero valdrá más por lo que le hice. No destruí el cuadro, ni robé nada. Hay mucha gente que hizo cosas así antes. Marcel Duchamp firimó cosas que él no hizo. También Damien Hirst", declaró hace poco al diario británico The Guardian.