Los tiempos de cambio en Vélez comenzaron a gestarse a fines de 2008. Es que en ese entonces Fernando Raffaini asumía como presidente y una de sus primeras decisiones fue comunicarle a Hugo Tocalli que su contrato no sería renovado. Pero el flamante presidente ya había tomado otra importante medida y quizá una de las más acertadas: designar a Christian Bassedas como mánager y cederle la responsabilidad de elegir al nuevo técnico. Nombres como los de Diego Simeone y José Luis Chilavert habían comenzado a sonar por Liniers, pero el ex campeón intercontinental tenía claro al hombre que elegiría: Ricardo Alberto Gareca Nardi.
El "Tigre" era un viejo conocido (hincha y ex delantero) en el "Fortín", pero sus antecedentes como técnico no lo convertían en uno de los DT más anhelados. Es que en Argentina había tenido pasos casi intrascendentes, habiendo dejado una importante marca sólo en Talleres (lo ascendió a Primera y conquistó la Conmebol). Pero el flamante mánager estaba seguro que ése era el hombre y la dirigencia le dio la derecha. Fue entonces que el "Flaco" asumió y apenas en su primer torneo logró llegar a la última jornada del Clausura con 37 puntos (producto de 10 triunfos, siete empates y sólo una derrota), sólo una unidad menos que el equipo sensación del momento y líder, Huracán. Pero el desenlace del torneo sería por demás expectante, ya que lo cerraban precisamente el "Fortín" y el "Globo" en Liniers.
Y ese final contó con todos los condimentos (incluso con una intensa lluvia acompañada de granizo que la hizo aún más emotiva, interrumpiendo el encuentro cerca de media hora). El duelo estaba 0 a 0 y a siete minutos del final llegó el momento más electrizante cuando Moralez con un toque sublime empujó la pelota al fondo de la red, mientras todo Huracán reclamaba una infracción de Joaquín Larrivey sobre el arquero Gastón Monzón (antes hubo goles invalidados y hasta penales no cobrados). La gloria había llegado y Gareca ya había comenzado a darle a Vélez esa identidad de juego que necesitaba y pedía a gritos desde hace años. La séptima estrella local se sumaba, pero no sería la última.
Además del título, el equipo había logrado el tan ansiado retorno a las Copas: se clasificó a la Sudamericana de ese año y a la Libertadores 2010. Y la deuda pendiente pasaba por volver a festejar internacionalmente. Por eso todos los cañones apuntaban a la Sudamericana. Allí, Vélez eliminó en la primera fase a Boca y en octavos a Unión Española de Chile. La ilusión estaba latente, pero en los cuartos sufriría un duro revés al enfrentar a Liga de Quito, que lo dejó afuera con un 3-2 global. Ese gran anhelo internacional que quedó en el camino, le hizo no darle mayor importancia al Apertura, en terminó cerrando una buena campaña, posicionándose quinto con 34 unidades (10 victorias, 4 empates y 5 caídas).
Y la meta volvería a estar apuntada el año siguiente en la Libertadores 2010, relegando nuevamente la competencia local. Pero las cosas tampoco pudieron salir bien. Es que el "Fortín" había comenzado el certamen de buena manera, liderando el Grupo 7 (compartido con Cruzeiro, Colo-Colo y Deportivo Italia). Y en octavos de final le tocaría enfrentar a un elenco que siempre supo ser una 'piedra en el zapato' para los de Liniers: Chivas de Guadalajara. Dicha oportunidad no hubo excepción. Tras caer por 3 a 0 en la ida, Vélez luchó con uñas y dientes en la vuelta, pero el triunfo por 2 a 0 no fue suficiente y así se despedía una vez más de su sueño. ¿El Clausura? Lo cerró noveno con 27 unidades (siete victorias, seis igualdades y seis caídas).
En Vélez había un proyecto a largo plazo y el "Tigre" continuó firme en su cargo. Y fue por esa confianza que Gareca comenzó con el repunte del equipo a nivel local. La competencia internacional dejó de ser esa obsesión enceguecedora (quedó eliminado de la Sudamericana en la segunda fase en manos de Banfield) y el Apertura estuvo peleando entre los tres primeros puestos ya desde la segunda fecha. A partir de la octava jornada se entabló una lucha palmo a palmo con Estudiantes, que finalmente salió campeón con 45 unidades, mientras que Vélez finalizaría con 43 (13 ganados, cuatro epatados y dos perdidos), en lo que fue una campaña estupenda.
El campeonato no se logró, pero el camino ya estaba trazado y el 2011 sería el año de la consolidación (aunque con una dura espina clavada). Esta vez el "Tigre" se animaría a algo que casi ningún entrenador solía hacer, pelear las dos competencias con los mejores jugadores priorizando ambas. Y los resultados dejarían maravillados a propios y extraños. El Torneo y la Copa comenzaron casi en simultáneo para el "Fortín" y en los dos comenzaría titubeando. Es que en el campeonato no pudo ganar en las tres primeras jornadas, mientras que el plano internacional venció en su primer partido, pero cayó en el segundo. Pero luego todo comenzaría a encaminarse.
En la Libertadores logró meterse en octavos como segundo del Grupo 4 (el cual compartía con Universidad Católica, Caracas y Unión Española) y ahí se tomaría revancha frente a Liga de Quito. Ya en cuartos "barrió" a Libertad y pasó a las semis como el gran favorito. Pero enfrente lo esperaba un aguerrido Peñarol, que se impuso en la ida en Uruguay por 1 a 0. En la vuelta, los de Liniers lograron revertir el marcador y ganaban 2 a 1, aunque por el gol de visitante no les alcanzaba. Los minutos corrían y a falta de quince minutos hubo penal para el local. La ilusión estaba a un paso y lo que nadie esperaba sucedió: Santiago Silva se resbaló y el balón se fue a cualquier lado. Final y dolorosa eliminación "Copera" de Vélez.
ero había que dejar el golpe de lado y enfocarse en el Clausura, que lo mantenía a Vélez en lo más alto desde la décima jornada (habiendo sido un gran partido de quiebre el de la fecha 12 cuando se floreó con una victoria por 4 a 0 ante Estudiantes en La Plata). Y fue entonces que el equipo sacó a relucir su entereza y con tres triunfos consecutivos en las últimas jornadas, se consagró por octava vez en el ámbito local con 39 puntos (12 victorias, tres empates y cuatro caídas), en lo que sería el segundo título del ya consolidado "Tigre", quien tenía ofertas pero seguía en el club.
Ya habiendo obtenido otra estrella local, nuevamente se apuntaló todo al plano internacional. Así fue que el Apertura 2011 quedó bastante relegado para el "Fortín", aunque culminó en una buena posición (3º con 31 unidades). En tanto, en la Sudamericana ingresó en la segunda fase, eliminando a Argentinos Juniors; en octavos venció a Universidad Católica; en cuartos dejó en el camino a Independiente Santa Fe de Colombia y en semis verían las caras nuevamente con la Liga de Quito. Y esta vez la suerte fue de los ecuatorianos, que ganaron ambos partidos de la llave (2-0 y 1-0), para así volver a dejar trunco el sueño de los de Liniers.
Un nuevo año comenzaba y otra vez lo encontraba a Vélez disputando la doble competencia. En el ámbito local protagonizó un irregular Clausura y tras hilvanar nueve triunfos, seis empates y cuatro derrotas; culminó tercero con 33 puntos (cinco menos que el campeón Arsenal). En tanto, en la Libertadores se metió en octavos como líder del Grupo 7 (compartido con Deportivo Quito, Defensor Sporting y Guadalajara) y allí eliminó a Atlético Nacional con un ajustado global de 2-1. En cuartos lo esperaba nada más ni nada menos que el Santos de Neymar. La ida fue victoria por 1 a 0 en Liniers y la vuelta con el mismo resultado pero a favor del "Peixe". La suerte la marcarían los penales y allí los de Gareca perdieron por 4 a 2.
Y para sanar las heridas, nuevamente llegaría la gloria en el plano local. Tras un inicio algo irregular y en un campeonato por demás parejo, Vélez comenzó a enderezar su rumbo a partir de la jornada 11 hasta que en la 14 llegó a la cima y ya no la soltó (incluso luego de perder injustamente por 1 a 0 con Boca en la fecha 16). Pero habría tiempo para el sufrimiento, ya que en la 17 sufrió por demás el duelo con All Boys y allí fue donde contó con la suerte del campeón e increíblemente consiguió quedarse con el triunfo con goles de Lucas Pratto a los 41 minutos y de Facundo Ferreyra a los 47. Tal fue el desahogo en ese encuentro, que al "Flaco" se lo vio irreconocible al festejar desbordadamente la apertura del marcador con el "Turu" Flores.
Ahora, tras vencer a Unión, Vélez sumó su noveno título local, su decimocuarta estrella y la tercera para el ya consolidado y codiciado Ricardo Gareca. Con dicha obtención, el "Tigre" se convirtió en el técnico que más títulos locales obtuvo en la entidad de Liniers, superando nada más ni nada menos que a Carlos Bianchi(ostentaba dos estrellas y media, ya que el Clausura '96 no lo culminó y se marchó a la Roma). Y sí... El "Flaco" ya dejó su huella imborrable en la historia "velezana".
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