Clima más que caliente en el Gigante de Arroyito luego de una derrota más por la Fecha 11 de la Primera B Nacional, esta vez 3 a 1 contra el entonado Douglas Haig. Al finalizar el encuentro, un grupo nutrido de simpatizantes "canallas" se dirigió hacia el playón del estadio con el fin de expresar el descontento por la mala campaña (se ubica a nueve unidades de la cima) y exigir la renuncia de Miguel Ángel Russo.
Sin embargo, lo peor sucedió cuando los futbolistas comenzaban a retirarse de las instalaciones del club rosarino, donde se disputó el cotejo ante los de Pergamino. Los fanáticos, enfurecidos con la actuación de su equipo, aguardaron la salida de los futbolistas y la pelea no sólo pasó por agresiones verbales, sino que se desató una verdadera locura que incluyó golpes de puño.
Los principales afectados fueron Javier Yacuzzi y Carlos Casteglione, dos de los hombres más apuntados por el mal papel de Central en el campeonato. Pero incluso participaron de la trifulca familiares del lateral izquierdo, quienes se iban de la cancha junto a él. Como saldo del bochorno acontecido, el hermano del jugador debió ser atendido rápidamente por heridas leves y la Policía detuvo a una persona.
Cabe destacar que no es la primera vez que se desatan inconvenientes en este reducto: hace un par de semanas, integrantes de la delegación de Independiente Rivadavia habían sido agredidos por gente local y hasta Gonzalo Belloso y Hernán Castellano estuvieron involucrados. De casualidad no suspendieron el estadio, ¿qué pasará ahora?