'Checo' Pérez, el niño mimado de Carlos Slim

Tuvo que luchar contra el rótulo de pay-driver, pero apenas dos años en la F1 le bastaron para dar el salto a McLaren, el equipo en el que Ayrton Senna ganó todos sus títulos

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 AP 163
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El mítico piloto brasileño tenía 28 años cuando conquistó, en su temporada de debut con McLaren (1988), el primero de sus tres campeonatos en la máxima categoría del automovilismo. Sergio Pérez habrá cumplido 23 cuando se ponga por primera vez a los mandos de su nuevo auto. "Estoy encantado", señaló el mexicano en un comunicado difundido por el equipo británico para anunciar el fichaje del piloto, que sustituirá a partir de 2013 a Lewis Hamilton.

"Crecí con las grandes historias de los campeonatos mundiales de Ayrton Senna con McLaren. Me siento realmente honrado", añadió el aún piloto de Sauber. "Soy perfectamente consciente de que este es un gran paso, como lo sería para cualquier piloto, pero estoy preparado para ello".

Pérez debutó en 2011 en la Fórmula 1. Su primer año estuvo marcado por un grave accidente en el Gran Premio de Mónaco, que lo obligó a perderse luego la carrera en Canadá.

Patrocinado por la escudería Telmex y muy amigo de Carlos Slim Jr., hijo del multimillonario mexicano del mismo nombre, Pérez tuvo que convivir entonces con las miradas escépticas de quienes sospechaban que su presencia en la competición era fruto del dinero.

En 2012, se encargó de despejar cualquier duda. Su segundo puesto en el Gran Premio de Malasia en marzo, bajo un diluvio, le reportó todo tipo de elogios, incluidas las comparaciones con un Senna que también dominaba como pocos el pilotaje sobre agua. "Me hace sentir orgulloso que la gente me compare con Ayrton, pero aún tengo mucho que hacer en mi carrera", dijo entonces.

      
 

"Mi objetivo en el futuro es competir por victorias en un equipo grande", había afirmado. Después de ser tercero en Canadá y segundo en Italia, McLaren decidió darle la oportunidad de demostrar de qué es capaz a bordo de un bólido de primera línea.

Seguro de sí mismo, poco amigo de las entrevistas y hombre de familia -aunque aún sin compromiso-, Pérez llegó al automovilismo de la mano de su padre, Antonio, que también fue piloto profesional. En su hogar siempre se respiró olor a gasolina. Su hermano, que lleva el nombre del padre, es también piloto en la Nascar mexicana.

Tras destacarse pronto en los karts, Pérez -religioso practicante y muy apegado a su tierra, aunque tiene residencia en Mónaco- dejó su Guadalajara natal y viajó a los 15 años a Europa para competir en Alemania y Gran Bretaña. Ya entonces iba protegido por el hijo de Slim, que vio en él el mejor modo de promocionar en México el deporte que más ama.

"Recuerdo claramente el primer día que dejé a mi familia, cuando tenía 15 años, para vivir en Alemania. Fue duro para mí. Entonces dormía en un restaurante. Pero el sueño de ser un día piloto de Fórmula 1 me empujó en aquellos días difíciles", contó.

      
      
 

Tras dos años en la GP2 (en el segundo quedó subcampeón tras el venezolano Pastor Maldonado), dio el salto a la élite comprometiéndose con el equipo del suizo Peter Sauber, un histórico de la Fórmula 1 pero con modestos recursos financieros. "Siempre pensamos que el llegar es el inicio de un proyecto, no la conclusión", explicó entonces Slim.

Al igual que "Checo", el hijo del magnate mexicano tenía en mente el título mundial y, para eso, hacía falta un equipo grande. Ferrari, a cuya escuela de pilotos pertenecía Pérez, parecía la mejor ubicada para hacerse con sus servicios. El mexicano sonaba como candidato número uno a sustituir a un Felipe Massa decepcionante.

Sin embargo, la sorprendente salida de Hamilton rumbo a Mercedes abrió la puerta de McLaren, y Pérez y Slim no dejaron que se cerrara. "Quiero darle las gracias a Carlos, que me ha ayudado desde que tengo 14 años. Sin él, no estaría hoy aquí", aseguró Pérez.