Mohamed Mursi es el primer presidente islamista de Egipto y el tercero que conoce el país en los últimos 45 años. Con su llegada al poder, ya se hicieron sentir las primeras influencias de su religión en los manejos estatales.
El domingo pasado, la periodista Fatma Nabil apareció en el canal de la televisión pública egipcia vestida con un velo blanco que le cubría el cabello y el cuello. Leyó el informativo del mediodía como era su costumbre, sin hacer comentarios de su nuevo atuendo.
Esa fue la primera vez que una mujer debió aparecer con la hiyab en una emisión pública. Si bien en algunas cadenas privadas esto ya sucedía, no pasaba en la televisión estatal debido a una disposición que lo impedía.
Esa norma había sido establecida por la revolución de 1952, encabezada por el que sería presidente cuatro años más tarde, Gamal Nasser. Así continuó durante el extenso gobierno de Hosni Mubarak, pero Mursi, integrante de los Hermanos Musulmanes, la situación cambió.
Los defensores del islamismo aseguran que ahora las mujeres tienen la libertad de llevar el velo si les place. "Por qué se denuncia su uso en Egipto, donde un 70% de las mujeres usan el velo", acusó el flamante ministro de Información, Abdel Maqsud.
"Es una vergüenza que mujeres veladas aparezcan en las cadenas árabes e internacionales, y no lo hagan en Egipto", añadió el funcionario en diálogo con el periódico local Masry Al-Ium, que adelantó que otras tres periodistas del canal público también llevarán la hiyab.