La trágica muerte de las gemelas anoréxicas

La agitada vida de las hermanas australianas, famosas por sus desórdenes alimenticios extremos, terminó en un incendio en su casa de Geelong

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Se llamaban Clare y Rachel Wallmeyer y tenían 42 años. Una de ellas murió atrapada por las llamas, y la otra, camino al hospital por las serias quemaduras en el cuerpo.

Fue un trágico final para la agitada vida de estas gemelas que acostumbraban a compartir distintos aspectos de su enfermedad a través de la TV australiana. La anorexia las había convertido en dos "esqueletos vivientes" y les había generado múltiples problemas con sus padres, trabajadores sociales y hasta con la policía.

Hace un tiempo, durante una entrevista sobre su vida, las hermanas habían confesado que nunca se habían enamorado y que nunca habían conseguido un empleo. Además, dijeron que consideraban que su muerte era "sólo cuestión de tiempo" y que fallecerían juntas.

Se cree que su fallecimiento no ha sido otra cosa que un accidente, ya que no se ha encontrado ningún indicio de actividad sospechosa, según informaron las primeras pericias de los detectives de la Unidad de Investigación del Crimen de Geelong.

Sin embargo, hay quienes aseguran que ambas atravesaron reiterados intentos de suicidio.

Rachel cargó, incluso, con una acusación por parte de la policía por el intento de asesinato de Clare, después de que los oficiales la encontraran intentando asfixiar a su hermana con sus manos. Los cargos fueron retirados más tarde.

      

El último tiempo, las gemelas iban de los programas de TV que las buscaban para hacerles entrevistas a la cárcel, en donde frecuentemente terminaban por orden de la policía con el objetivo de evitar "que acabaran con sus vidas".

Clare, por su parte, fue detenida en varias oportunidades por la Corte de Geelong a causa de robos menores.

Rachel también fue un dolor de cabeza para las autoridades: fue apresada por manejar bajo la influencia de las drogas y condenada a 21 meses de prisión.

 
      

Las mujeres, ambas corredoras de larga distancia, se describían a sí mismas como "perfeccionistas" en el estudio de biomedicina y de educación física.

Su pérdida de peso fue tan abrupta que llegaron al peso de un niño pequeño. Los médicos aseguraron que su estructura ósea era comparable con la de una anciana de entre 70 y 100 años.

Las gemelas desarrollaron severos desórdenes alimenticios desde jóvenes, aunque su obsesión por las carreras de larga distancia ya de adultas coincidió con la etapa de mayor pérdida de peso. Las dos sufrieron fracturas en los pies y las piernas durante su participación en varias maratones.

Consultada por el periódico Melbourne´s Herald Sun, Rachel confesó que hasta no padecer la enfermedad, ninguna de las dos comprendía de qué se trataba la anorexia y ni siquiera sabían de su existencia. En esa entrevista, llegó a comparar su problema con "un agujero negro en el alma".


 
      

Durante un reportaje en el programa australiano 60 Minutos, las gemelas dieron un sorprendente testimonio de sus hábitos alimenticios: "Básicamente no comemos nada. Tal vez, un trozo de sandía", dijo Claire.

Rachel agregó: "Puede ser una Coca Light y un café". Las hermanas además confesaron que consumían laxantes.

Claire terminó: "Estar con Rachel... de alguna forma me hace más fácil pensar en la muerte".