"¡Me pegaron un tiro, me pegaron un tiro!"

Hace un año, a Flavia Pugliese le dispararon en el corazón para robarle el auto. Herida de muerte, manejó casi dos cuadras para escapar. “El miedo nos convierte en valientes o en cobardes. a ella le costó la vida”, dijo su hermana a Infobae

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Hace un año, a Flavia Pugliese le dispararon en el corazón para robarle el auto. Herida de muerte, manejó casi dos cuadras para escapar. “El miedo nos convierte en valientes o en cobardes. a ella le costó la vida”, dijo su hermana a Infobae

El 12 de agosto de 2011 Flavia Pugliese, de 46 años, volvía de entrenar con su equipo de rugby junto a una de sus compañeras, Cristina, a quien llevaba en auto hasta su casa, en Villa Sarmiento. "Cuando se detuvieron, alguien salió de entre las sombras y le apuntó a mi hermana. Ella instintivamente trabó la puerta y arrancó: entonces el asesino le disparó", contó Alejandra Pugliese, hermana de la víctima.

Implacables, sus asesinos no le perdonaron que haya intentado escapar. Una resistencia que le costó la vida a esta entrenadora de un equipo de rugby femenino del club DAOM, en el Bajo Flores. La bala ingresó por debajo de la axila y le perforó el corazón. Herida de muerte, manejó casi dos cuadras huyendo mientras su amiga Cristina le preguntaba si estaba bien. "¡Me pegaron un tiro, me pegaron un tiro!", gritaba Flavia. A los pocos segundos, a pesar de que su acompañante intentó reanimarla, el auto se detuvo. Y su corazón también.

"Murió en la calle, junto a Cristina que estaba desesperada. Ella le hizo masaje y respiración. Cuando me vio, me dijo: 'No pude hacer nada'. Hubo que contenerla para explicarle que era verdad, que no podía haber hecho nada diferente", recordó Alejandra.

La hermana de la víctima se enteró a los cuarenta minutos de ocurrido el hecho. "Me llamó por teléfono la hija de Cristina. No sabía cómo decírmelo y fue directa. Primero no entendí nada, estaba desesperada y sola con mis nietos. Después corrí a la casa de un vecino a pedir ayuda. Sentí que se me venía el mundo encima".

Durante la entrevista con Infobae, Alejandra recordó la última vez que vio con vida a Flavia, 11 días antes de su asesinato. Había ido a almorzar en familia a su casa junto a su pareja, Sandra. En el medio de la comida surgió el tema de la inseguridad y Flavia fue contundente. "Si me roban les entrego todo, que se lleven todo. Son sólo cosas y uno las vuelve a conseguir".

"Uno no sabe cómo puede reaccionar cuando le roban: ella no le entregó el auto, le entregó la vida", lamentó Alejandra. "El miedo nos lleva a hacer cosas que, o nos convierten en valientes, o en cobardes. Si se hubieran bajado del auto, por ahí el criminal las hubiera matado a las dos. Cristina tampoco estaría viva".

El crimen de Flavia sigue impune, ya que por el momento no hay acusados en la causa. Mientras la Justicia investiga, su hermana se unió a "Familias de víctimas", una organización  que agrupa a los parientes de quienes perdieron su vida por hechos delictivos.

"Les pedimos que nos acompañen el último jueves de cada mes, hacemos una marcha desde el Puente de la Mujer (en Puerto Madero) pidiendo seguridad, justicia y cambios en el Código Penal", solicitó Alejandra.

"Yo siempre le digo a la ex pareja de Flavia: vamos a poder superar su muerte, lo que no vamos a poder superar es el cómo y el porqué", finalizó.

Quienes quieran recordar a un familiar y/o amigo y contar su historia pueden escribir a: victimasdelainseguridad@infobae.com