La crisis en España, un nicho de creatividad

Ante el derrumbe del consumo, los comercios españoles han debido reinventarse para atraer a clientes y dineros. Internet ocupa un lugar preponderante para las nuevas estrategias

Un hombre musculoso y sin camisa da la bienvenida a las posibles clientas en medio de la calle. Ellas se acercan a él, se toman una fotografía, ríen, murmuran... y finalmente entran en la tienda de cosméticos que en plena Gran Vía de Madrid promociona el llamativo muchacho. El joven las ha persuadido y la conocida cadena de cosméticos consigue así su primer objetivo con la campaña: convertir a un grupo de amigas que paseaban por el centro madrileño en potenciales compradoras.

La crisis económica en la que vive España desde hace cuatro años tiene en la caída del consumo uno de los factores que en los últimos meses están agravando la recesión. Los españoles gastan menos. Unos, porque no pueden, ya que hay más de 5,6 millones de personas desempleadas, y otros, por precaución, ante los tiempos que están por llegar y que pueden ser incluso peores.

Con esa situación como telón de fondo, muchos comercios, restaurantes y bares se ven obligados a reinventarse y desarrollar nuevas estrategias que les permitan salir adelante, captando clientes y dinero.

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"Recicla tus bañadores". Con este lema, otra conocida cadena, ésta de ropa interior, ropa de baño y medias, llama desde el escaparate a sus clientas. Muy cerca de la céntrica Puerta del Sol, las mujeres son invitadas a "donar" su antigua ropa de baño a cambio de un bono de cinco euros de descuento en la compra de un nuevo traje de baño.

En la era de Internet, la red de redes está resultando también un buen lugar para el desarrollo de iniciativas destinadas a activar un consumo cada vez más vago.

Un ejemplo es eltenedor.es, una página web en la que, de manera gratuita, se pueden hacer reservas en 5.000 restaurantes de toda España, que en muchos de los casos llevan aparejados llamativos descuentos de hasta el 50% sobre el precio de los platos en carta, también en establecimientos de lujo. "Entre nuestros objetivos está hacer accesible la gastronomía a todos los bolsillos", explicó a dpa Raquel González, encargada de Marketing y Comunicación de la compañía.

En estos tiempos en los que muchos españoles prefieren cenar en casa para evitar gastos, la oferta está seduciendo a muchos, hasta el punto de que la web llega a registrar hasta 100.000 reservas al mes.

Otras páginas web como letsbonus.es o groupon.es ofrecen también este tipo de descuentos, pero no sólo en restaurantes, sino también servicios como masajes, spas y cursos, e incluso en productos que para muchos no serían accesibles sin un llamativo descuento.

Restaurantes como "Decatar", que en pleno centro de Madrid ofrece una cocina creativa y de fusión, están satisfechos con los resultados de este tipo de iniciativas. "Mucha gente ha repetido. Lo sabemos por la cara y porque llaman y comentan. Repiten y siguen repitiendo", explicó a dpa Jaime Triay, responsable de reservas y prensa de "Decatar".

También los bares de barrio se enfrentan a la situación que atraviesa España.

"Menú anticrisis: 7,5 euros (unos 11 dólares) todos los martes", reza el cartel del restaurante "La Panza de Sancho", situado en un barrio más alejado del centro de la capital. "Primer y segundo plato, una bebida, postre o café. Nada mal", susurra una mujer en la puerta del local.

Desde las 13:30 horas de los martes, compañeros de trabajo, amigos y parejas se acercan atraídos por el menú, que se ofrece ya desde hace más de un año. "Hay gente fija, gente que viene por primera vez y sobre todo trabajadores que están siempre moviéndose, como los taxistas", indica Anselo Sánchez, uno de los camareros, mientras toma un plato, atiende a un cliente y pasa la cuenta a otro.

La crisis también hace que los españoles cuiden sus bolsillos en lo que se refiere al ocio y la cultura. Y fue en ese sector en el que los impulsores de "La Casquería" decidieron hacer un intento. Hace apenas tres meses, una librería con ese nombre abrió sus puertas en el multicultural y céntrico barrio madrileño de Lavapiés, derribando el mito de que la literatura es cara. Allí los libros son de segunda mano y se venden ¡por kilo!

Mil gramos de literatura, filosofía, textos en francés, inglés o catalán cuestan diez euros (unos 13 dólares). Tanto el precio como la diversidad motivan la visita continua de jóvenes y adultos. "De momento es rentable. Nos permite levantar un proyecto", comentó a dpa una de las seis socias, visiblemente entusiasmada. El futuro del negocio se verá con el tiempo. "La crisis va para largo", recuerda.

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