El 3 de julio de 2010 José Luis Roco había ido a una estación de servicio a cambiar el aceite de la dirección hidráulica del auto. Quería tenerlo listo ya que al día siguiente se despertaba muy temprano para ir a trabajar en el supermercado Coto.
Pero cuando regresaba a su casa, ubicada en Don Torcuato, partido de Tigre, fue abordado por dos delincuentes que se desplazaban en una moto y que le dispararon dos tiros en el momento en el que intentó ingresar el vehículo al garage. Una de las balas lo hirió en el hombro izquierdo, la otra en la cabeza.
El joven –quien según cuenta su padre quería triunfar como futbolista en España y ya se encontraba jugando con un buen desempeño en Buenos Aires– fue internado en gravísimo estado en el Hospital Naval.
Pero las heridas que le ocasionaron los dos disparos, efectuados con una pistola 9 milímetros, eran mortales. José Luis agonizó durante 3 días y su vida se apagó justo el día en que cumplía 22 años.
"Era mi único hijo varón", cuenta llorando su padre, Ricardo. "Fue muy pegote de su mamá, muy querido por sus compañeros de trabajo y en el barrio. Ahora mis dos sostenes son mis hijas". (Vea el video con el relato completo de Ricardo Roco).
La casualidad quiso que una de ellas, Emilce, se cruzara a tres cuadras de su casa con la moto en la que los delincuentes escapaban. Le llamó la atención la alta velocidad a la que iban y, cuando miró, alcanzó a distinguir a un conocido del barrio. Pero siguió su marcha junto a un amigo que la acompañaba y recién al llegar a su domicilio se enteró de lo sucedido. Los asesinos de su hermano habían pasado delante suyo y gracias a eso pudieron ser identificados. No obstante, hasta el momento, sólo uno de ellos se encuentra en prisión.
Quienes quieran recordar a un familiar y/o amigo y contar su historia pueden escribir a victimasdelainseguridad@infobae.com