La embarazada baleada en Ciudad Evita continúa en "estado crítico"

María Guarachi sigue en terapia intensiva del Hospital Paroissien. El jefe de Guardia, doctor Marcelo Espíndola, informó que la mujer "se encuentra estable, pero grave"

Guardar
 Diario Crónica 162
Diario Crónica 162
María Guarachi sigue en terapia intensiva del Hospital Paroissien. El jefe de Guardia, doctor Marcelo Espíndola, informó que la mujer "se encuentra estable, pero grave"
 Diario Crónica - Pablo
Diario Crónica - Pablo Villan 162

María Guarachi, la mujer que perdió su embarazo al ser baleada en un confuso episodio cuando llegaba a su casa de la localidad bonaerense de Ciudad Evita, partido de La Matanza, se encuentra "estable", pero continúa en "estado crítico".

"Su estado es complejo, de ninguna manera está fuera de peligro. Mantiene los parámetros vitales y responde los estímulos, cuando le hablan los médicos y los familiares", informó el jefe de Guardia, doctor Marcelo Espíndola.

Según este nuevo parte médico, Guarachi está "sedada", con respiración mecánica asistida y por el momento no se le realizará ninguna intervención quirúrgica. "Hay que esperar la evolución y la respuesta a los médicamentos", indicó al respecto Espíndola.

El parte médico del mediodía

La doctora Margarita García había brindado al mediodía de ayer un parte médico, donde reportó que Guarachi tiene "los pulmones comprometidos" y que le habían sido retirados los inotrópicos, una droga que permite mantener la presión.

García había remarcado una evolución "favorable" de Guarachi en las últimas horas. La mujer, de 34 años, permanece internada en la Unidad de Cuidados Críticos del Hospital Paroissien, al que ingresó en la madrugada del sábado con un balazo en el tórax, producto de un confuso episodio que provocó la pérdida del embarazo de cinco meses de gestación.

En este sentido, su esposo, César Romero, negó que el hecho tenga vinculaciones mafiosas o que se trate de una venganza y opinó: "Volvieron a dispararme porque habrán pensaron que los estaba persiguiendo".

Acongojado por la situación, admitió: "Mi error fue tratar de huir; si no hubiera puesto marcha atrás hoy estaríamos todos bien", sostuvo el hombre de 49 años, dueño de una empresa mayorista distribuidora de bebidas.