AP 162
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"Esperé este día durante dos años y medio", dice Steve Jobs ante una sala llena que espera en un silencio expectante. Detrás de él, en el centro de la escenografía montada en una de las salas del Moscone Center, en San Francisco, brilla la ya clásica manzana, rodeada de un halo de luz.

Corre el año 2007. Los rumores acerca de que Apple se sumaría al mercado de los smartphones son fuertes. Pero Jobs camina por el escenario casi tranquilo y desenrolla lentamente su discurso, entrando en tema de a poco.

De pronto dispara: "Cada cierta cantidad de tiempo llega un producto revolucionario que cambia todo. Uno es muy afortunado si puede trabajar con uno de estos productos una vez en su carrera. Apple tuvo la suerte de presentar un par de estos productos".

Con ritmo pausado, Jobs menciona los hitos en la vida de la empresa de la manzanita y cómo esos productos fueron los impulsores de una revolución en su rubro.

Primero se refiere a la Macintosh, de 1984: "No solo cambió a Apple, sino que cambió toda la industria de la computación".

En 2001, prosigue, Apple lanzó su primer iPod, que cambió no solo la industria musical, sino también la forma en que las personas escuchan música.

Luego de esa breve introducción, el fundador de Apple sorprende a la audiencia: "Hoy no vamos a presentar un producto revolucionario, sino que vamos a mostrarles tres: primero, un iPod con pantalla ancha y controles táctiles; segundo, un teléfono móvil revolucionario y tercero, un sistema novedoso de comunicación online".

La audiencia aplaude, pero Jobs aún no sacó su última carta de la manga.

"Estos no son tres dispositivos; es uno solo". Por detrás de él, en la pantalla gigante que mostraba los íconos de cada uno de esos supuestos productos, desaparecen las imágenes del iPod y el sistema de comunicación online y permanece, solo y en el centro, el ícono del teléfono, que rápidamente da paso a la palabra iPhone.

Así es como el creador de Apple introdujo por primera vez el smartphone que redefiniría el terreno de la telefonía móvil en pocos años.

La interfaz táctil
Jobs hace un aparte para mencionar a los competidores de la época, como Blackberry Pearl, Moto Q, Palm Treo y Nokia E62. "El problema con estos teléfonos es que no son tan inteligentes [smart] ni tan fáciles de usar". Y se lanza a analizarlos.

Se focaliza, sobre todo, en el problema del teclado como una de las desventajas primordiales. Hace hincapié en la imposibilidad de agregar más botones en caso de ser necesario y el problema de que, a pesar de no estar siendo usados, están siempre ahí. Destaca, además, la falta de botones específicos según las aplicaciones que se deseen utilizar.

Lentamente, Jobs se mete en la característica que diferenciará al iPhone de sus competidores de la época: la interfaz táctil.

"Resulta que el problema de los botones lo resolvimos hace 20 años en las computadoras, con un mapa de bits que permite agregar cualquier cosa que necesitamos. Y el dispositivo apuntador: creamos el mouse".

Entonces, aparece una de las primeras imágenes de ese iPhone legendario, al que le seguirían 4 sucesores, con un único botón de home y una pantalla "gigante", según la entusiasta descripción de Jobs.

Prosigue: "¿Y cómo interactuaríamos con esa pantalla? ¿Con un lápiz óptico? Claro que no: lo tienes que sacar, que guardar, se pierde… Vamos a usar el mejor dispositivo del mundo: uno con el que nacemos. Y tenemos 10 de ellos: los dedos. Para esto, creamos una interfaz revolucionaria: la tecnología multitáctil".

Esta sería la primera vez que el ya famoso "deslizar para desbloquear" entraría en escena.

Del mismo modo en que Jobs citó al principio los hitos en la historia de Apple, a los que añade, obviamente, el iPhone, también menciona la revolución que su compañía instauró en materia de interfaces, ya que la novedad de los productos a los cuales se refirió corre paralela a la novedad en las interfaces: la Mac vino con el mouse; el iPod con la ruedita y, finalmente, el iPhone, con la tecnología táctil: "Cada una [interfaz] posibilitó un producto revolucionario: Mac, iPod, iPhone".

Reinvención de movilidad
Luego Jobs se lanza a presentar las bondades de su producto estrella, con características que se irían superando año a año, con mayor tecnología e innovaciones en diseño.

Confrontado con el último iPhone, el 4S, el primer iPhone resulta casi arcaico, sobre todo por su grosor; y, aun así, la audiencia se encuentra frente al producto que convirtió una innovación tecnológica en una de las normas básicas del rubro de telefonía móvil: la interfaz táctil.

Para graficar las características del teléfono, como llamada en conferencia, la puesta en pausa de la llamada para navegar en internet o mandar un mail, entre otras, Jobs usa a compañeros de Apple: de su presentación participan Jonathan Ive, encargado de diseño, Tim Cook, actual CEO y anterior COO, y Phil Schiller, VP de Marketing mundial. Todos son parte del show de Steve Jobs.

A pesar de las distintas y variadas demostraciones, el fundador de Apple sabe cómo definir en forma sintética las funcionalidades de su nuevo teléfono móvil: "Tener un iPhone es como llevar tu vida en el bolsillo".

"Hoy Apple esta reinventando el teléfono", dice Jobs. Y, aunque los detractores no quieran admitirlo, eso es cierto cuando se tiene en cuenta el cambio que operó en el mundo móvil.

Como quien sabe que tiene entre manos un elemento que cambiará las reglas del juego, vaticina acerca de sus competidores con teclado: "Después de hoy, nadie va a mirar estos teléfonos de la misma manera".

Sobre el final, se hace evidente que la revolución que instaura el iPhone hacia afuera, en el plano del mercado de la telefonía móvil, tiene su correlato hacia dentro de la empresa. Y esa revolución interna comienza con el nombre de la compañía.

El fundador de Apple señala que los productos Mac son las únicas computadoras de la familia Apple. El nombre de la empresa, Apple Computer Inc., dice Jobs, debería reflejar la amplitud de dispositivos que fabrica.

Por eso, con la introducción del iPhone, Apple pasa a ser simplemente "Apple Inc.", de forma tal de mostrar que las computadoras no son de ningún modo el límite de la empresa.

Para cerrar, Jobs elige una frase de Wayne Gretzky, legendario jugador de hockey sobre hielo, que expresa a la perfección el programa de Apple en el momento del lanzamiento del primer iPhone: "Patino a donde va a estar el disco, no donde ha estado".