En busca de un salto cultural, Polonia y Ucrania reciben la Eurocopa

Tras los debates sobre la elección conjunta de los países, la promoción de un boicot político, el temor al racismo y a los hooligans polacos, arranca el torneo más importante de Europa

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 AP 163
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El 18 de abril de 2007, en Cardiff, la Unión de Asociaciones Europeas (UEFA) sorprendió al mundo con la elección de Polonia y Ucrania como sedes de la Eurocopa 2012 y rompió con una barrera simbólica. La elección por sobre la favorita Italia fue arriesgada desde el punto de vista organizativo y generó diversas críticas sobre el presidente del organismo Michel Platini.

Tras cinco años de discusiones y retrasos, los dos países del Este de Europa acogerán el máximo certamen continental, donde España sueña con revalidar su corona y Alemania parte como gran alternativa al título, con la ambición de mostrar al mundo un salto cultural. El juego entre Polonia y Grecia abre el fuego en el estadio Nacional de Varsovia.

Los problemas de infraestructura estarán, el transporte y la capacidad hotelera sufrirán desbordes, pero la modernización en las ciudades y en los estadios es notoria. Ambos países, de repente, han dado un salto de treinta años. Y en muchos casos, cotizan de manera exagerada los valores turísticos: "Hay gente que ha comprado entradas por 30 euros, pero con el hotel y el avión termina subiendo a 800 euros", lamentó el ex capitán francés.

La Eurocopa 2012 será una de las más políticas de la historia y algunos creen que podría arruinar el carácter lúdico y festivo del evento. En el centro de todas las miradas está la ex primera ministra ucraniana Yulia Timochenko, detenida en Járkov, una de las cuatro sedes del país. Su situación en prisión provocó una oleada de protestas en Europa Occidental y algunos países como Francia promovieron un boicot político de los partidos del torneo.

La violencia de los hooligans polacos, que en el pasado ya protagonizaron tristes episodios y que serán difíciles de controlar, causa un gran temor. Este jueves, la selección holandesa sufrió ataques racistas durante el entrenamiento y reavivó aún más la polémica. Mario Balotelli, delantero de Italia, anunció la pasada semana que no tolerará actos de esa índole. Polonia y Ucrania han trabajado para que nada empañe el espectáculo.

Un programa de investigación de la BBC estuvo en varios partidos de la liga ucraniana y encontró que la cultura del fútbol está empapada de discursos racistas. Y en respuesta, la televisión estatal del país organizador aseguró que las imágenes eran "falsas" y que habían sido creadas de manera "tendenciosa" para "desacreditar" al país.

Valeria Lutkovska, recientemente elegida Defensora del Pueblo de los derechos humanos de ese país, no cree que el racismo sea un problema en absoluto. "Ucrania siempre ha proclamado la hospitalidad como uno de sus principios. Se lo mostraremos a los que viajen para visitar la Euro 2012. Los crímenes por motivos raciales son calificados por las autoridades policiales como vandalismo", aseguró.

"Queda lejos abril del 2007, cuando Ucrania y Polonia obtuvieron la organización de esta Eurocopa, después de muchas cosas que se dijeron, pero sobre todo hecho, la hermosa fiesta del fútbol se acerca, y estamos cerca de la perfección", comentó Platini el miércoles en una rueda de prensa.

Los españoles Xavi Hernández, Cesc Fábregas, Andrés Iniesta, los holandés Robin Van Persie y Arjen Robben, el alemán Bastian Schweinsteiger, el inglés Wayne Rooney, el francés Karim Benzema, el portugués Cristiano Ronaldo, el italiano Gianluigi Buffon, y el sueco Zlatan Ibrahimovic, entre otras estrellas, se preparan para brindarse por el espectáculo.