El romance entre Bruni y Sarkozy ocupó las primeras planas de los diarios franceses, cuando aún el Presidente llevaba menos de un año de mandato. La historia se remonta a la campaña electoral de 2007, cuando el político todavía estaba casado con Cecilia Ciganer. De día, el matrimonio se mostraba junto; por la noche, dormía en camas separadas.
Estaban virtualmente divorciados desde 2005. Cecilia había establecido una relación con el empresario marroquí Richard Attias, mientras que Sarkozy tenía encuentros esporádicos con una periodista del diario Le Figaro. Terminó la campaña, el francés asumió como presidente en mayo y al poco tiempo Cecilia armó las valijas y se fue a vivir a Nueva York para iniciar una nueva vida con su novio.
El divorcio legal se concretó en octubre de 2007. Un mes después apareció Carla Bruni, una bella italiana que había brillado en el mundo del modelaje y que había incursionado en la actuación y el canto.
Sarkozy, un hombre poco agraciado y 13 años mayor que ella, que había pasado buena parte de su adolescencia y juventud acomplejado por su escasa altura (1,65 metros), logró conquistar a una de las mujeres más despampanantes de la escena pública europea. No faltaban las malas lenguas que aseguraran que la artista sólo había visto en él el poder y todas las posibilidades de crecimiento asociadas a él.
En febrero de 2008, Bruni y Sarkozy pasaron por el altar del Palacio del Eliseo. A pesar de haber acompañado al presidente en cada momento, la relación siguió despertando dudas. Como prueba de amor, en octubre del año pasado, tuvieron a su primera hija juntos, Giulia.
Bruni, de 44 años, acaparó el interés de los paparazzi, pero la italiana evitó que las cámaras retrataran a la pequeña, así como mostrarla en actos políticos. Pudo haber sido para que Giulia no fuera usada en la campaña en vista de los comicios de 2012, o bien una estrategia para mantenerse en la opinión pública y así ayudar a la reelección de su marido.
Sin embargo, ni la imagen familiar, ni los millones de dólares invertidos en propaganda fueron suficientes para que Nicolas Sarkozy volviera a ser electo como presidente de Francia. Este fin de semana, perdió la segunda vuelta con el socialista Francois Hollande, 48,38% contra el 51,62 por ciento.
La pregunta es cómo continuará la relación de la actriz con el saliente mandatario, ahora que éste anunció que se retirará de la primera fila de la política. ¿Se dedicará a criar a Giulia con mayor compañía de su esposo, acusado en múltiples ocasiones de ser un "padre ausente"?, ¿Armará las valijas como hizo Cecilia y se irá a su Italia natal?, ¿O Hollywood, donde tiene un futuro asegurado con Woody Allen, un fanático confeso ?
El nuevo papel de su marido como simple político opositor será sin duda una gran prueba para medir la fortaleza de la pareja.
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