Alumnos de colegios secundarios pagan para que les hagan la tarea

Llegan a abonar hasta $70 la hora a los denominados centros de estudios para la realización de un trabajo práctico o tareas de materias varias. Los estudiantes que hacen uso de estos servicios son tanto de colegios estatales como privados

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Estudiantes, en su mayoría de colegios secundarios, llegan a pagar $70 a los llamados centros de estudios para que les realicen la tarea y trabajos prácticos. Esta modalidad es utilizada tanto por alumnos de escuelas estatales como privadas.

Estos lugares están integrados por docentes y estudiantes universitarios y es para todos aquellos estudiantes que buscan ayuda en la realización de tareas, monografías, investigaciones y trabajos prácticos. Publican sus anuncios en Internet y su público, si bien es predominantemente de estudiantes universitarios, se está comenzando a ampliar.

"Los jóvenes no tienen castigo ni recompensa por hacer los trabajos prácticos. Si no lo hacen, tienen oportunidades de recuperar y si lo hacen, no encuentran el sentido de hacerlo. Tienen una falta de motivación preocupante", relata Daniel Paniagua miembro de Centro Da Vinci, donde hace más de diez años que brinda clases de apoyo.

Las materias que son más solicitadas a la hora de pedir "ayuda" son matemática, física, química y contabilidad. "Algunos piden que les resumamos textos de historia o biología, pero, en general, necesitan ayuda en las materias exactas. La mayoría mira cómo se resuelven los ejercicios pero se nota que tiene una dificultad para resolverlos de manera individual", afirma Paniagua.

"Voy a apoyo escolar para rendir bien los exámenes pero los trabajos prácticos de física o química los encargo porque me llevan tiempo y me retraso en otras materias. Además, no siempre los temas se evalúan y siento que pierdo tiempo para otras materias", confiesa una alumna de colegio secundario que asiste a un centro de estudio.

Por otra parte, un alumno de segundo año de la escuela secundaria revela que recurre a tutores frecuentemente: "A veces, en lugar de pagarle a una profesora particular de contabilidad, le encargué que me haga la tarea. No entiendo mucho y es una materia que no me gusta estudiar", reconoce.

El valor de estos servicios es entre $50 y $70 la hora y varía según la extensión del trabajo o tarea.

"Los alumnos piden fórmulas mágicas para estudiar. Un estudiante me propuso que permanezca on line para ayudarlo vía chat durante un parcial pero no lo acepté. Siempre que resuelvo tareas le explico al estudiante cada ejercicio, pero por lo general vuelven a pedir ayuda para otras tareas", comenta Luis Alto, ex docente de matemática.

De todas maneras, hace tiempo que en Internet existen infinidad de portales que publican trabajos y monografías de otros alumnos pero muchas veces, a través de Google, recurrir a estas páginas les juega "en contra" ya que se detecta fácilmente la copia.

"Es importante cotejar en clase los trabajos realizados en el hogar. Si bien la realización de las tareas no es lo único que se evalúa en la nota final, es importante contener a cada estudiante y verificar que cumpla con los objetivos de enseñanza", explica la profesora Roxana D'Ambrosio, docente de matemática. Confiesa que nunca aceptó realizar trabajos a pedido y agrega: "No tiene que recaer en el alumno la carga de aprender. Es el docente el que debe enseñar para evitar que los chicos recurran a cualquier alternativa al estudio. Además los padres son responsables de verificar que sus hijos cumplan con sus obligaciones", detalla.