¿En qué estaba pensando Ramón Díaz en San Juan?

Consultado por un joven periodista, ya en su etapa de entrenador, sobre ¿qué era saber de fútbol?, el gran maestro Adolfo Pedernera no titubeó: “Saber de fútbol, es saber de jugadores, pichón”. Multicampeón, pícaro, extraordinario centrodelantero, de los pocos que combinaban velocidad, habilidad, capacidad de definición y hasta de generación de juego, no vamos a pretender desde aquí darle lecciones sobre este deporte a Ramón Ángel Díaz. Pero sí se entiende poco lo que hizo en San Juan

Guardar

Por eso nos intriga saber en qué estaba pensando cuando decidió poner como carrileros a Patricio Rodríguez y Matías Defederico. Hacer la "banda", incluso con algún tipo de obligación defensiva, a este par de muchachos que por idiosincracia, condiciones naturales, formación futbolística, antecedentes y estilo de vida, era sencillamente imposible. Aparte, es febrero en San Juan. Agobiante hasta para un maratonista.


¿Cómo imaginó que iban a poder "alcanzarle" la pelota a Núñez y Farías, sorteando la marca del volante de cada sector (los puso con pierna cambiada), la raya como frontera "natural", los laterales sanjuaninos y la absoluta soledad a la que eran condenados por Godoy y Pellerano, dos expertos en voltear paredes, nunca en construirlas? Además, Tuzzio -por exceso de experiencia- y el nóbel "3" de apellido complejo, por ausencia de ella, casi nunca pasaron al ataque, los que los dejaba "solos contra el mundo".

Entonces, no generamos fútbol y por eso bastó que ingresara Fredes, para que en dos minutos tirara una pared con el "Pato", que terminó en penal no cobrado por Laverni, el segundo de la noche luego de la clara infracciòn de Más a Defederico dentro del área, en el primer tiempo.


Y así no llegamos. Además, Núñez pateó a cualquier lado cuando bajó a pivotear para asombro y fastidio de Farías que lo miraba incrédulo al "Gordo", por su falta total de criterio. Atrás, Velázquez sigue demostrando que debe ser el '2' de la Selección en Brasil 2014, pero ya. Un fenómeno. Una vez que falló, no pudiendo rechazar correctamente, Tuzzio y Milito no pudieron levantar la cuenta, a pesar de dejar el alma en la acción. El cuerpo no les respondió. Vaya novedad...


¿Mereció perder? No. ¿Mereció ganar? Tampoco. Había insinuado algo más en la primera parte, pero sin profundidad. En la segunda, sólo le llegaron en el gol. Alcanzó para el querido Dany -qué bien nos vendría un enganche así ahora, carajo- y compañía. No tenemos circuito de juego. Es saludable juntar cuatro hombres de ataque pero hay que saber combinarlos.

Farías metió una chilena al final que ilusiona. Le falta fútbol, pero va a reacccionar. Tiene oficio. Hay que encontrarle un compañero. Núñez, por características, no parece ser. Parra podría asistirlo mejor, tal vez. ¿Benítez? No parece. ¿Y si Ramón arriesga un poco más y hace las bandas con Busse y Fredes, pone un solo '5', Defederico de enganche y el "Pato" por afuera para alimentar al "Tecla".? Ojalá. No creo.

En este fútbol famélico en el que un equipo sale campeón invicto (con total justicia y por "1000" puntos al segundo) sin generar una sola alegría al espectador imparcial, sería lindo "volver a las fuentes" y tratar de jugar un "rato a la pelota". Divertirse, emocionarse, provocar algún desmayo, tener la bola, llegar siete u ocho veces. No nos quedemos en los dos penales, hubieran servido, en el mejor de los casos, para sumar tres puntos y apuntalar un camino equivocado.


Hay material, no para tirar al techo, pero hay
. Sólo hay que poner al Patito y a Defederico en su lugar, acompañarlos con dos volantes que devuelvan la bola y arrastren marcas, y buscarle un socio a Farías. Eso sí, hay que animarse. Sino, otra vez a naufragar en la intrascendencia. Ojalá que no, hace rato que no peleamos un torneo local y este año, es lo único que vamos a jugar.


José Luis Torres