Según el aviso, se trata de un Chrysler 300C, modelo 2005, que el presidente de Estados Unidos, entonces senador en la Asamblea legislativa de Illinois, arrendó el 13 de julio de 2004 cuando el vehículo tenía menos de cuatro kilómetros rodados.
"Tenemos el título original que muestra que Obama usó realmente el vehículo", añade el aviso. "El auto anduvo unos 35.775 kilómetros mientras lo tuvo Obama", se agrega.
Obama ganó posteriormente su elección al Senado de Estados Unidos en noviembre de 2004 y "quizá manejó el automóvil en Washington y en Chicago en 2005 y 2006". En febrero de 2007 inició su campaña para la presidencia de Estados Unidos que ganó en las elecciones de noviembre de 2008.
Según el aviso en eBay, Obama canjeó el Chrysler 300C por un Ford Escape híbrido en el verano (hemisferio norte) de 2007.
Quienes han puesto en subasta el vehículo indican que "el precio de arranque de un millón de dólares no es broma" y recuerdan que algún millonario (no identificado) pagó 8 millones de dólares por un convertible Mercedes Benz que había sido de Adolf Hitler, y alguien pagó casi 2 millones de dólares por un Peugeot viejo que había sido en 1977 del ahora presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
Obama en el Salón del Automóvil de Washington
Este martes, el presidente de EE.UU. Barack Obama, visitó el Salón del Automóvil de Washington para sentarse al volante de los nuevos modelos híbridos y eléctricos de los fabricantes del motor estadounidense.
Obama sorprendió a los asistentes del salón del motor y atendió las explicaciones de los responsables de General Motors (GM), Ford y Dodge sobre las novedades en bajo consumo, coches compactos y motores eléctricos.
Después de tomar los mandos de varios vehículos, entre ellos un colorido Chevrolet Camaro decorado con la bandera de EE UU y motivos patrióticos, el presidente indicó que esos coches son una muestra "de que el motor estadounidense está de vuelta".
Obama también dejó caer un mensaje velado al aspirante republicano Mitt Romney sin mencionarlo directamente al indicar que "algunos estuvieron dispuestos a dejar que esta industria muriera".
Los medios estadounidenses vinculan ese comentario a la oposición de Romney a que se destinara en 2009 dinero público para rescatar tras su quiebra a GM y al grupo Chrysler, así como para evitar males mayores en Ford.
En opinión de Obama, "el hecho de que GM haya vuelto al número uno muestra que es posible dar la vuelta a la situación cuando se trata de la industria manufacturera estadounidense".
GM vendió en todo el mundo 9,03 millones de vehículos, por encima de los 8,16 millones del alemán Volkswagen y del japonés Toyota, que debido a los efectos del terremoto del 11 de marzo ha perdido el cetro de primer fabricante mundial con unas ventas de 7,95 millones.
Obama también recordó que ahora los fabricantes estadounidenses pueden competir a nivel mundial, tras conocer de primera mano novedades como el Ford C-max, con una autonomía de 20 kilómetros por litro o el Chevrolet Malibu Eco, que también pone el acento en el consumo, ahora que los conductores del país norteamericano cuidan más el ahorro.