Las parejas irlandesas atrapadas en una presunta red de adopciones ilegales en el occidente de México creían que estaban participando en adopciones que cumplen con las leyes internacionales, dijeron el lunes las familias mediante un comunicado. "Todas las familias tienen declaraciones válidas para adoptar en México tal como fueron emitidas por la Autoridad de Adopciones de Irlanda", señalaron.
Agregaron que están "devastadas por el giro de los acontecimientos" y que no harán más declaraciones públicas debido a la investigación en curso, según un breve comunicado leído por teléfono a la AP por su abogado en México, Carlos Montoya.
La intrincada historia comenzó cuando una mujer llegó al polvoriento barrio de bloques de cemento de Karla Zepeda en busca de bebés para fotografiar para una campaña en contra del aborto. La mujer pidió a la madre adolescente de 15 años que le prestara a su bebé para una sesión de fotografías de dos semanas y que pagaría 10.000 pesos (755 dólares), una pequeña fortuna para Karla, quien trabaja en un puesto de emparedados y gana al mes un equivalente a 180 dólares.
La joven comparte una casa de un piso con su madre incapacitada, su padrastro y tres hermanos. Sin embargo, Camila, de nueve meses, no posó precisamente para fotografías cuando se la llevaron. Investigadores del estado de Jalisco dijeron que la niña fue dejada durante semanas al cuidado de una pareja irlandesa que pensó que la estaba adoptando y que había venido a Ajijic, un poblado que tiene calles empedradas y barrios de acceso controlado a 60 kilómetros (37 millas) de distancia.
Al parecer, la bebé fue utilizada por una red dedicada a las adopciones ilegales que se aprovechaba de madres jóvenes pobres que intentan ganar un poco más de dinero para sus hijos y de parejas irlandesas sin hijos que están desesperadas por ser padres, según los fiscales. Las autoridades estatales recogieron a Camila y otros nueve niños ante la sospecha de que se preparaba a los menores para entregarlos en una adopción ilegal.
Las autoridades dejaron entrever la posibilidad de que otros niños se encuentren en la misma situación: la fiscal Blanca Barrón dijo a la prensa que es posible que la red esté activa desde hace 20 años, aunque no dio más detalles.
Los procuradores afirman, además, que cuatro de los menores presentaban señales de violación, aunque no dieron detalles de la forma como esto habría ocurrido ni de los responsables. Nueve personas fueron detenidas, entre ellas dos presuntas jefas de la red, pero de momento no se han presentado cargos formales contra ninguna de las personas involucradas.
Al menos 15 irlandeses fueron interrogados, dijo la Procuraduría de Justicia de Jalisco, aunque las autoridades mantuvieron en reserva sus nombres. Los lugareños aseguran que la mayoría de los irlandeses regresaron a su país después de que permanecieran semanas o meses en Ajijic en un intento de reunir los requisitos para adoptar un niño. Ninguno quedó detenido.
Para Karla Zepeda, la historia comenzó en agosto, cuando se le acercó Guadalupe Bósquez y aceptó prestarle a la bebé para una campaña publicitaria contra el aborto, dijo la madre adolescente a The Associated Press. Bósquez regresó después con otra mujer, Silvia Soto, y le entregó la mitad del dinero mientras recogían a la niña. Karla recibió el resto del dinero dos semanas después, cuando le devolvieron a Camila.
"A mí (ellas) me enseñaron un póster (cartel) donde estaba mi niña con otros bebés que decía 'No al aborto y sí a la vida''', dijo Karla. "Como se veía todo muy normal, yo pensé que era legal", afirmó la joven, de baja estatura, mientras aseaba su casa oyendo música norteña mexicana a fuerte volumen.
Muy pronto se había corrido la voz entre las vecinas de Karla sobre esta manera de ganar dinero. Otras siete mujeres, la mayoría de entre 15 y 22 años, habían aceptado que sus bebés fueran parte de la campaña publicitaria. Algunas tenían varios hijos y algunas eran madres solteras. Una de ellas no sabe leer ni escribir. Cinco dijeron a la AP que sus bebés ni siquiera tenían certificados de nacimiento cuando conocieron a Bósquez y Soto.
Una indicó que necesitaba el dinero para pagar la atención médica de su hijo y otra dijo que era para terminar de construir una habitación adicional en su casa. Todas negaron que hubieran aceptado entregar a sus hijos para adopción. "Estamos pasando por una pesadilla", dijo Fernanda Montes, ama de casa de 18 años. Montes expresó que aceptó participar para pagar la cuenta de un hospital equivalente a 670 dólares por el nacimiento de su hijo que ahora tiene tres meses. "¿Cómo es posible que confiáramos en alguien tan malo?".
Las mujeres dijeron que Bósquez y Soto convencieron a tres de ellas para que registraran a sus hijos como madres solteras a fin de que pudieran participar en la campaña contra el aborto, aun cuando vivían con los padres de las criaturas.
Diversos activistas que defienden los derechos de los niños aseguran que este trámite podría haber facilitado la entrega de los niños para adopción, ya que habría bastado sólo la firma de la madre. Se afirmaba a las madres que los bebés recibían la atención de varias nanas y los revisaban médicos. Los bebés a menudo regresaban a sus casas con ropa nueva.
Algunas de las madres dijeron que después cambiaron de idea. Pero cuando ya no quisieron prestar a los niños, dijeron que Bósquez y Soto insistieron en que tenían que pagar por los cochecitos, asientos para coche, bolsas de pañales y todo lo demás que se habían comprado a los bebés.
Según los investigadores, Bósquez y Soto llevaban a los niños a un hotel en Guadalajara, donde se reunían con las parejas irlandesas, las cuales creían que iban a adoptarlos. El plan salió a la luz el 9 de enero, cuando la policía local detuvo a Laura Carranza, de 21 años, y la acusó de intentar vender a su hija de dos años.
Carranza rechazó las acusaciones en su contra, aunque reconoció que "rentaba" a su hijo de ocho meses, dijeron los investigadores. Después, ella condujo a las autoridades hasta Bósquez y Soto. Ambas fueron detenidas, porque supuestamente efectuaban la campaña publicitaria contra el aborto como una fachada para encubrir las actividades de la red dedicada a las adopciones ilegales.
Se desconoce si tienen abogados y aún no se han presentado ante un juez para declarar si aceptan o rechazan las acusaciones. Carranza también está detenida, al igual que la madre de Karla, Cecilia Velázquez, quien no trabaja desde que perdió ambas piernas en un accidente de tránsito en 2010. Karla afirma que la única culpa de su madre fue haber aceptado lo de la campaña publicitaria.
Siete de las madres entrevistadas dijeron a la AP que las fechas más recientes en las que Bósquez y Soto recogieron a los niños para la presunta sesión de fotografía fueron entre el 27 y el 30 de diciembre. Ambas regresaron a los bebés el 9 y el 10 de enero y dijeron que "hubo problemas". Las mamás afirmaron que no advirtieron nada malo con los bebés ni señales de maltrato.
Después, los investigadores de la policía estatal se presentaron en las casas de las madres y se las llevaron junto con los niños al departamento de policía para interrogarlas. Les quitaron a los bebés y los pusieron bajo custodia estatal. Las mujeres se quejaron de que sólo a cuatro de ellas se les había permitido ver a sus bebés desde entonces y sólo en una ocasión.
La Procuraduría de Jalisco dijo en un comunicado que las autoridades quitaron los dos niños a Carranza y recogieron a los otros siete menores cuando estaban con las parejas irlandesas. Los fiscales no respondieron para que aclararan a la AP esta discrepancia en las versiones.
Los lugareños de Ajijic, un poblado situado en la orilla del lago Chapala, un popular destino de jubilados estadounidenses y canadienses, dijeron que la llegada de las parejas irlandesas para adoptar niños mexicanos comenzó hace por lo menos cuatro años. El vocero de la Procuraduría de Jalisco, Lino González, no confirmó si los irlandeses se habían marchado, pero afirmó que no pesaba acusación alguna sobre ellos.
Incluso si los irlandeses hubieran adoptado a los niños, Irlanda quizá no los habría aceptado debido a que las adopciones fueron a nivel privado, dijo Frances FitzGerald, ministra para la infancia de Irlanda. "Obviamente, para cualquier pareja sorprendida en un asunto de esta naturaleza, el escenario es una pesadilla", agregó.
"En México, las personas no pueden recurrir a organismos locales o individuos que hacen adopciones privadas porque cuando vuelven, va a haber alguna dificultad", apuntó. Los fiscales afirman que han intentado infructuosamente ponerse en contacto con los abogados que tramitaban los documentos de adopción en el estado vecino de Colima.
Los documentos suscritos en los que las madres cedían la potestad de sus hijos llevaban el membrete de López y López Asociados, bufete propiedad de Carlos López Valenzuela y el hijo de éste, Carlos López Castellanos. Las autoridades allanaron la semana pasada la casa de ambos.
Estos documentos fueron mostrados a la AP por un activista a favor de los niños desaparecidos y robados, Juan Manuel Estrada, de la Fundación FIND, quien dijo que se los filtró un funcionario local. Estrada dijo que López Valenzuela le envió por correo electrónico un comunicado extenso en el que afirma que él también pudo haber sido víctima en el caso y rechazó que hubiera obrado contra la ley.
Los fiscales no confirmaron la autenticidad de las declaraciones de López Valenzuela, pero son similares a las historias de las siete madres entrevistadas por la AP.
López Valenzuela no respondió a las peticiones que la agencia le envió por correo electrónico a fin de que concediera una entrevista.
Las parejas irlandesas dijeron a las autoridades que establecieron contacto con López Valenzuela por medio de un sitio de Internet en el que ofrecía sus servicios, de acuerdo con su abogado.
Les cobró 6.000 dólares por la búsqueda de un bebé, 13.600 dólares para obtener la custodia y 5.000 en costos, además del supuesto cuidado prenatal de la madre, así como servicios hospitalarios y de niñera, agregó. Los bebés se quedaban con las parejas en Ajijic a veces por semanas enteras. Varias de las parejas habían adoptado anteriormente niños mexicanos con López Valenzuela y no habían tenido problemas, dijo.
"Son personas inocentes que fueron timadas por el abogado que manejaba las adopciones", afirmó. Todos regresaron a Irlanda la semana pasada por consejo suyo, aseveró.